26 de nov. de 2007

El problema ético-político

La problemática de “lo político” en las sociedades contemporáneas, está acompañada por la pregunta por “la política” en cuanto acción humana diferenciada de “la técnica” en cuanto arte de la manipulación de individuos, en la cual la eficacia de la acción está destinada a la obtención de un fin cuya racionalidad no está puesta en duda.

La racionalidad de la acción política, desde Aristóteles, se diferencia de la racionalidad teórica y de la racionalidad instrumental que encuentra en la teoría política moderna un fundamento para legitimar las relaciones de poder.

La política, lo político y el poder, están entramados desde el nacimiento de la sociedad humana en cuanto institución de una Ley que determina la inscripción en el horizonte de la naturaleza del mundo humano. Los proyectos políticos de autonomía, ligados en la modernidad al liberalismo y la democracia, se encuentran hoy resignificados a partir de la crisis de los grandes relatos de la modernidad y del tenor de los intercambios simbólicos en el orden socio-cultural.

El interrogarse por las complejas relaciones entre “la política”, “lo político” y “el poder” en la sociedad contemporánea, no es ajeno a las cuestiones abordadas desde el campo de la eticidad.

La ética, como disciplina teórica orientada hacia la fundamentación de las normas morales, acompaña a la capacidad de enjuiciar críticamente las acciones y decisiones propias y ajenas a la luz de criterios éticamente aceptados, de fundamentar los cursos de acción elegidos, de comprender al otro, de aceptar la diversidad, el sentido de justicia y la solidaridad.

De allí que el conocimiento del debate ético contemporáneo cumple la función de redefinir las confusiones que se gestan en el seno de los nuevos sistemas de creencias instalados en el sistema educativo: el positivismo jurídico y el escepticismo valorativo. Más allá del “dogmatismo normativo” y del “escepticismo moral” que interpela a los sujetos de la acción como personas individuales, es necesario analizar la dimensión política de la ética y la dimensión ética de la política, en un contexto donde la “razón teórica” ha mostrado sus limitaciones, por lo cual se hace indispensable rehabilitar los aportes de la “filosofía práctica”.

Textos recomendados para el desarrollo de esta problemática:

· Arendt, Hanna. La Condición Humana . Madrid, Ed. Paidos, 1992. Cap. 2.

· Habermas, Jürgen. Teoría y praxis. Estudios de filosofía social. Madrid, Tecnos, 2000. Cap. 1 La doctrina clásica de la política en su relación con la teoría social.

· Castoriadis, Cornelius. Hecho y por hacer. Pensar la imaginación. Buenos Aires, Eudeba, 1998.

Cuestiones para pensar entre todos:
¿Cómo se inscriben las acciones individuales de los sujetos en los procesos histórico-sociales?

¿De qué hablamos cuando hablamos de la “ética de la política” y de la “política de la ética”?

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