26 nov. 2007

El problema gnoseológico

Como toda problemática filosófica, el problema del conocimiento se inscribe en un horizonte histórico y epistemológico donde recorta su dominio de investigación. En este sentido, podemos decir que la expresión “teoría del conocimiento” hace referencia al tema de preocupación dominante en la modernidad donde, a partir de los desarrollos de la física galileana, se presenta una nueva “imagen” de la naturaleza, cuyo estatuto de “objeto” del conocimiento científico hace indispensable una nueva fundamentación de los “modos de hacer” ciencia.

La representación científica, entendida tradicionalmente como “reproducción fiel” de lo real, comienza con Descartes a ser comprendida en términos de “objeto” –puesto frente a un “sujeto” que se lo representa como tal. Representar y hablar serán las dos caras de una misma operación: la constitución del ente como “objeto” de la representación. Ideas, imágenes, percepciones y proposiciones serán ahora el eje sobre el cual se articula la reflexión filosófica.

La lectura de los textos de René Descartes y de John Locke nos permitirán reconocer las articulaciones que reconfiguran las significaciones de los conceptos de “ideas”, “imágenes”, “razón”, “palabra” y “verdad”, a partir de los cuales sea posible reconstruir el “problema gnoseológico”.

En este apartado, te presentamos el contexto teórico– epistemológico en que se inscribe el problema del conocimiento en el siguiente
Documento:
El devenir del concepto de conocimiento

Cuestiones para empezar a pensar:


¿Por qué el título de la sección se denomina “el devenir del concepto” de conocimiento? ¿Es posible afirmar que el problema gnoseológico es un problema “moderno”? ¿Cuáles son los rasgos característicos de la modernidad europea?

¿Qué papel juega la revolución galileana de la Física en la configuración de la episteme moderna?

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