1 jul. 2013

Hobbes: orden, método y mathesis

por Emilse Fraga
Cátedra: Historia de la Filosofía Moderna
Prof. Liliana Ponce
IES 1 "Alicia Moreau de Justo"


En este trabajo consideraremos la postura del siglo XVII acerca de la adquisición del conocimiento y su relación con la mathesis, entendida como ciencia universal de la medida y el orden (Focault, 1968: p. 63). Para ello, tomaremos la concepción del saber clásico desarrollada por Michel Focault en su texto Las palabras y las cosas (1966),  y profundizaremos en los conceptos fundamentales que se desprenden de la mathesis, remitiéndonos al Leviatán (1651) de Thomas Hobbes.

Foucault sostiene que el siglo XVII, con la desaparición de viejas creencias supersticiosas o mágicas y con la entrada de la naturaleza al orden científico, se modifica toda la episteme de la cultura occidental (Foucault, 1968: p. 61). El autor señala en este siglo un traspaso del viejo enfoque de lo semejante, como forma y contenido del conocimiento, a un análisis en términos de identidad y diferencia.  En esta comparación distingue, en el saber clásico, un nuevo orden y un análisis natural, partiendo de los elementos más simples –para asegurar la claridad y distinción de las representaciones- hacia los mas complejos, de acuerdo con el orden del pensamiento.
Este 'orden de pensamiento' -de lo simple a lo complejo- se encuentra no sólo expuesto en la obra de Hobbes, sino también en la estructura 'geométrica' de su exposición. En su Leviatán (1651), Parte I, capítulo primero, titulado ‘Del sentido’, comienza su exposición de la siguiente manera; «En cuanto a los pensamientos del hombre, los consideraré primero singularmente, y luego en secuencia ordenada o en su mutua dependencia. Singularmente son todos una representación o apariencia de alguna cualidad o de otro accidente de un cuerpo ajeno a nosotros, esto es, de aquello generalmente llamado un objeto. El arquetipo de todos los pensamientos es lo que llamamos SENTIDO (pues no hay en la mente humana concepto que al comienzo, totalmente o por partes, no surja desde los órganos del sentido). El resto deriva de ese arquetipo» (Hobbes, 1651: p. 41).

Este tipo de argumentación por secuencia ordenada caracteriza a la modernidad. Foucault observa en ella, por medio de la enumeración completa y la posibilidad de establecer en cada punto de análisis el paso necesario al siguiente, la posibilidad de un conocimiento cierto de las identidades y de las diferencias (Foucault, 1968: p. 62).
Hobbes analiza estos pasos necesarios en el pensamiento del hombre. Por ello, afirma que al partir de un pensamiento, el siguiente no es casual como podría parecer. «Mientras el primero vuelva a acontecer y sea predominante, le seguirá otro por coherencia de la materia movida como el agua sobre una simple mesa es arrastrada hacia allí donde cualquiera de sus partes sea guiada por el dedo» (Hobbes, 1651: p. 49)
El autor ejemplifica este procedimiento explicando el funcionamiento del recuerdo como un 're-conocer' nuestras acciones anteriores. «A veces, un hombre busca lo que ha perdido, y desde ese lugar y tiempo donde lo hecha en falta, su mente retrocede de lugar en lugar y de tiempo en tiempo para encontrar dónde y cuándo lo tuvo; es decir, para encontrar algún tiempo  y lugar ciertos y limitados donde comenzar la búsqueda. Y desde allí sus pensamientos recorren otra vez los mismos lugares y tiempos para descubrir qué acción y que otra ocasión pudo hacerle perder aquello». (Hobbes, 1651: p. 51)

En estas secuencias de pensamientos o discurso mental, Hobbes distingue dos tipos diferentes. Una sin designio e inconstante, sin pensamiento que gobierne; y otra secuencia de pensamiento regulada. La secuencia regulada de pensamiento es aquella en la cual partiendo de un efecto imaginamos causas o medios que lo producen; otro caso de la misma sucede cuando al imaginar cualquier cosa, buscamos todos los posibles efectos que puedan ser producidos por ella. De la misma manera, Hobbes afirma que pueden conocerse las secuelas de una acción realizando una analogía con una acción pasada similar y en los eventos que derivaron de la misma. (Hobbes, 1651: p. 49-51).
Sin embargo, en cuanto a la razón, Hobbes considera que no es un sentido, una memoria nacida con nosotros, ni tampoco obtenida sólo mediante experiencia (como la prudencia) sino lograda por esfuerzo. «Primero a través de un correcto uso de los nombres y, segundo, obteniendo un método bueno y ordenado para proceder desde los elementos, que son nombres, hasta afirmaciones hechas por conexión de uno con otro; y desde allí hasta los silogismos, que son las conexiones de una afirmación con otra, hasta llegar a un conocimiento de todas las conexiones de los nombres pertenecientes al tema tratado. A esto llaman CIENCIA los hombres». (Hobbes, 1651: p. 67).
Teniendo en cuenta lo anterior, podemos considerar que el uso y la finalidad de la razón para Hobbes consiste en comenzar con las primeras definiciones y proceder de una consecuencia a otra. Esto se debe a que desde esta perspectiva no puede haber certeza en la última conclusión sin una certeza en todas las afirmaciones y negaciones sobre las cuales se fundó y dedujo.
La actividad del espíritu, afirma Foucault, consistirá en 'discernir', es decir, establecer las identidades y luego la necesidad del paso a todos los grados que se alejan. «En este sentido, el discernimiento impone a la comparación la búsqueda primera y fundamental de la diferencia: darse una intuición clara y distinta de las cosas, apresar con claridad el paso necesario de un elemento de la serie al que lo sucede inmediatamente» (Foucault, 1968: p. 62).

Retomando la cuestión principal considerada en este trabajo, podemos afirmar que en el siglo XVII la postura frente a la adquisición del conocimento a través de un método ordenado y un análisis está configurada en términos de mathesis. «Pues lo fundamental para la episteme clásica, no es ni el éxito ni el fracaso del mecanismo, ni el derecho o la imposibilidad de matematizar la naturaleza, sino mas bien una relación con la mathesis que, hasta fines del siglo XVIII, permanece constante e inalterada» (Foucault, 1968: p. 63). Es decir, la relación de toda mathesis con el conocimiento, se daría como posibilidad de definir entre las cosas una sucesión ordenada. En este sentido, Foucault considera que el análisis alcanza pronto el valor de método universal



Bibliografía
  •  Foucault, Michel (1968), Las palabras y las Cosas. Buenos Aires, Editorial Siglo XXI.
  • Hobbes, Thomas (1951) Leviatán. Buenos Aires, Editorial Losada.