11 dic. 2010

El combustible del conocimiento: "La sensación"

Escuela normal superior, I.S.F.D Nº 129
Profesorado en Filosofía
Espacio Curricular: Historia de la Filosofía Moderna
Profesora: Liliana Ponce
Alumna: Victoria Kazansky
Modalidad de Trabajo: Monografía.


Título:” El combustible del conocimiento”: La sensación

Abstrac: La siguiente monografía trata de dar cuenta de la primera instancia de conocimiento tanto en la filosofía de Hume como en Kant. Ambos autores parten de las percepciones sensibles como primer momento de la conformación del objeto de experiencia pero se encuentran diferencias en sus sistemas. A continuación serán desarrolladas.


A modo de introducción

Primeramente, Tenemos que enmarcar el problema, el horizonte de la discusión para poder comprender mejor la pretensión de ambos autores.
El problema del conocimiento, como problemática filosófica, designa el tema de preocupación dominante en la modernidad, es decir, que uno de los giros o vuelcos que implica el pensamiento moderno es hacia la “gnoseología” como campo problemático.
“La Época de la Imagen del mundo”, de Martin Heidegger es un ensayo donde caracteriza la Edad moderna en el ámbito científico-Filosófico, un texto donde describe la operación propia de la modernidad de volver a la naturaleza “imagen”.Es decir, que el “ente” en la modernidad es entendido como objeto y la objetivación del ente se realiza en el representar, es decir el objeto es la imagen representada. Cuanto más certera sea esta representación del ente, ahora objeto, más cerca estaremos de la certeza en el representar; pero éste ente es una construcción del sujeto y no algo exterior a él. El Objeto es una representación que nosotros nos hacemos de la realidad y la representación remite primeramente al sujeto no a la realidad. Lo primero es lo interno no lo externo.

Por lo tanto, “Pensar”, en sentido moderno es re-presentar, volver a presentar ante el espíritu, traer a la presencia algo dado. Y aquí radica el problema, ¿Cómo hacer de mis representaciones las representaciones “verdaderas” de las cosas?, ¿Cómo alcanzar la verdad?... ¿Qué puedo yo como sujeto de la representación conocer con certeza?..
Entonces, de lo que se trata es de buscar el fundamento último del conocimiento; éste es aquel del cual yo puedo dar garantía de la verdad, por lo tanto no puede estar sustentado, sostenido en el hilo de una mera creencia sino que debe ser fundado. Por consiguiente, todos los pensadores modernos se van a ocupar de ello, es decir, de buscar el fundamento, la base firme que contenga la universalidad y necesidad que requiere un conocimiento propiamente dicho.
Entonces se plantearán cuestiones tales como el método, es decir, el camino, la ruta ordenada, guiada, encausada, que va a permite el acceso al verdadero conocimiento, así como también la interrogación va a estar dirigida hacia la génesis y conformación del mismo.
Es en este último punto donde centrare la atención y para ello voy a tomar a David Hume como exponente principal del empirismo e Immanuel Kant que de alguna manera resuelve esta problemática del conocimiento que Hume no pudo dilucidar.
La idea es analizar tanto en Hume como en Kant la primera instancia gnoseológica, es decir, el elemento primero, primitivo, originario en todo conocimiento. Mientras que en Hume va a ser la impresión como pura sensación, kant lo va a llamar intuición empírica. Lo que interesa destacar es que ambos parten de la certeza sensible, de lo dado a la sensibilidad, de la experiencia, pero con cierto cuidado en Kant ya que este último concepto no se identifica con lo meramente dado a la sensibilidad, ya que posee una doble acepción, esta doblemente determinada. La discrepancia radica que en Kant lo suministrado a la sensibilidad se estructura a priori, proviniendo del sujeto cognoscente , y que tiene su origen al margen de la experiencia, mientras que en Hume pasa a ser lo dado sin más, es decir, toma la impresión al mismo nivel que la experiencia, por lo tanto en un plano particular y contingente. Lo novedoso en Kant es que lo determinante en el acto cognoscente es el sujeto.


Desarrollo

I. Noción de experiencia: origen del conocimiento

La filosofía empirista, donde situamos a Hume, soportaba la idea de que el entendimiento dependía de la experiencia para alcanzar el conocimiento, es decir, que los datos proporcionados por los sentidos garantizaban la verdad de nuestras representaciones. Por lo tanto la mente es una tábula rasa (no se admiten ideas innatas), que de alguna manera la experiencia va llenando con contenido, materia, impresiones.
Ahora bien, la pregunta filosófica que cabría sería… ¿Qué significa experiencia para Hume?... la experiencia no va a ser más que el “estar afectado por impresiones sensibles”, el recibir pasivamente a éstas a través de los sentidos, es lo dado a la sensibilidad sin más, donde a partir de allí el entendimiento se pone en actividad para forjar ideas( ya sean simples que son aquellas que están referidas inmediatamente a su impresión y complejas que son una colección de ideas simples), como siguiente instancia de conocimiento. Por lo tanto, la experiencia da un cúmulo de impresiones puras, que luego el entendimiento se encargaría de asociar, relacionar para construir el objeto o idea.
Entonces, la facultad que me va a permitir tener un contacto directo con la naturaleza, hacer “experiencia”, va a ser la sensibilidad, como capacidad de suministrar percepciones. Lo que nos proporciona la sensibilidad son sensaciones, emociones, pasiones.
Hume utiliza un método deconstructivo o genético para acceder a la verdad que consiste en analizar y desmenuzar las ideas que se encuentran en la conciencia a fin de establecer su legitimidad y ésta va a estar garantizada por la impresión fundada en la experiencia sensible.
En la sección II de Investigación sobre el entendimiento Humano, Hume se pregunta acerca del origen de nuestras ideas, donde concluye que todo lo que posee nuestra conciencia son impresiones e ideas. La diferencia radica en que las primeras poseen un mayor grado de fuerza y vivacidad. Dice en la sección II de “Investigaciones Sobre el Entendimiento Humano”: “El más vivido pensamiento es inferior a la más opaca de las sensaciones”.
Cita que denota claramente la preponderancia de la sensación ante los pensamientos o ideas como reproducciones más débiles de las impresiones. Entonces las impresiones son las percepciones más inmediatas, más directas, más genuinas, mientras que las ideas se constituyen como copias de éstas, por lo tanto imágenes más débiles que se encuentran en el espíritu. Dice Hume al respecto:

…”parece que una proposición que no admite mayor discusión es la que afirma que todas nuestras ideas son sólo copias de nuestras impresiones o, en otras palabras, que es imposible pensar en algo que anteriormente no hayamos percibido, bien sea a través del sentido externo o interno. Me he esforzado por explicar y demostrar tal proposición y he expresado la esperanza de que, mediante su apropiada aplicación, alcancen los hombres una mayor presición y claridad en los razonamientos filosóficos de la que ha podido hasta ahora”... (D.Hume, Investigaciones sobre el entendimiento humano, VII, I).

La conexión que se establece entre las impresiones y las ideas esta fundada en la semejanza o correspondencia entre ambas. Es decir que el criterio que legitima a las ideas como verdaderas va a ser la impresión que le corresponda. En la medida en que la impresión sensible sea el “contenido” de la idea, ésta va a estar garantizada. Si una idea carece de dicha impresión correspondiente, será considerada oscura, falsa, metafísica.
Por lo tanto, lo primero que se me aparece ante la percepción, lo más inmediato al conocimiento, son impresiones sensibles. Por consiguiente, lo dado a lo sentidos es todo origen y fundamento de conocimiento para Hume, la validez de nuestras representaciones va a estar garantizada por la pura sensación, es decir por la experiencia.

Pero en Kant, el concepto de experiencia se complejiza, toma un matiz diferente. En la introducción a la Crítica de la Razón Pura, comienza diciendo:

…”No se puede dudar de que todos nuestros conocimientos comienzan con la experiencia, porque, en efecto, ¿cómo habría de ejercitarse la facultad de conocer, sino fuera por los objetos que, excitando nuestros sentidos de una parte, producen por si mismos representaciones, y de otra manera, impulsan nuestra inteligencia a compararlas entre sí, enlazarlas o separarlas, y de esta suerte componer la materia informe de las impresiones sensibles para formar ese conocimiento de las cosas que se llama experiencia? En el tiempo, pues, ninguno de nuestros conocimientos precede a la experiencia, y todos comienza con ella”…

Por lo tanto, nuestra capacidad de conocer no puede ponerse en funcionamiento sin cosas o fenómenos que estimulen nuestros sentidos y así proporcionen impresiones. Pero el fenómeno en Kant posee un doble sentido, es definido en la Primera Parte de la Estética Trascendental como “el objeto indeterminado de una intuición empírica” pero simultáneamente como el objeto mismo de experiencia. En nuestro trabajo tomaremos la primera acepción.
Lo dicho hasta ahora pareciera identificarse con el empirismo de Hume, pero Kant se remonta más lejos aún del sensualismo al decir:

…”Pero si es verdad que todos nuestros conocimientos comienzan con la experiencia, todos, sin embargo, no proceden de ella, pues bien podría suceder que nuestro conocimiento empírico fuera una composición de lo que recibimos por las impresiones y de lo que aplicamos por nuestra propia facultad de conocer (simplemente excitada por la impresión sensible), y que no podamos distinguir este hecho hasta que una larga práctica nos habilite para separar esos dos elementos”…

Las impresiones, al igual que Hume, son el estímulo, para que la facultad de conocer se ponga en movimiento; pero ésta no se limita a recibir meras impresiones, sino que aporta “formas a priori” con las que el sujeto moldea al objeto. Por lo tanto el conocimiento no procede absolutamente de la experiencia, sino que ésta proporciona tan solo la “materia”; las formas en cambio, provienen del sujeto. El concepto radical aquí es “procedencia”, es decir, el origen, ahí esta el elemento nuevo, lo a priori.
El concepto de experiencia en Kant no esta su-puesto como en Hume, no es un mero recibir como en Hume, no es lo dado puramente a la sensibilidad. Kant se pregunta por la condiciones de posibilidad de la experiencia misma. Por lo tanto la experiencia esta doblemente determinada. Por un lado es estar “afectado” por el objeto a modo empirista, es decir, hay un elemento que proviene del exterior, y por el otro tiene una estructura que proviene del sujeto, lo que Kant llama “condiciones de posibilidad”.
Para conocer necesito del orden de lo dado, de la experiencia, es decir dependo en un aspecto de ello. Sin embargo dice Kant, no todo conocimiento procede de ella, porque hay un elemento que es “a priori”.

La Estética Trascendental, la primera división de la Crítica, es la teoría de la sensibilidad como facultad de conocimiento, donde Kant desarrolla las condiciones de posibilidad del darse del objeto a la intuición. Dicha facultad, la sensibilidad la define como “la capacidad (receptividad) de recibir las representaciones según la manera como los objetos nos afectan. Los objetos nos son dados mediante la sensibilidad, y ella únicamente es la que nos ofrece intuiciones; pero solo el entendimiento los concibe y forma los conceptos”.
La sensibilidad, entonces nos proporciona “intuiciones empíricas”, y las define como la relación más inmediata que se tiene con el objeto. Hume llamaba a estas impresiones sensibles.
Pero a diferencia de Hume, esta intuición no es lo dado sin más sino que esta pre-determinada por ciertas formas a priori, es decir, independiente de la experiencia, que las van a configurar, moldear. Este carácter de apriorismo es lo que va a dar cierta necesidad a la impresión pero no lo suficiente ya que se necesita de las categorías o conceptos puros del entendimiento para hablar de conocimiento propiamente dicho, ya que el conocimiento en Kant se dará a partir de la síntesis, del enlace entre intuiciones y conceptos, es decir, a partir de la reunión de una multiplicidad bajo una unidad. Recordemos que estamos desglosando y analizando solo la impresión como prioridad cognoscitiva, como primer momento de la conformación del objeto.
Entonces dichas formas a priori de la sensibilidad o formas puras como también las llama Kant, van a ser el Espacio y el Tiempo.
Las formas puras de la sensibilidad, espacio y tiempo puros, son las condiciones de posibilidad de nuestra percepción sensible, son el elemento independiente de la experiencia que Kant introduce a diferencia de Hume.


II. Lo dado a la sensibilidad: ¿Cosa en sí o meramente para mí?


“… Hume reconoce como “objetos” para nuestra conciencia a las ideas e impresiones, objetos cuya diferencia radica en el grado de “fuerza y vivacidad” con que se presentan ante el espíritu. La presencia de una impresión o idea en el espíritu constituye por sí misma la medida de su realidad. Cuando nos representamos “las cosas” en la conciencia, las representamos como existentes: Hume rechaza la idea metafísica de una doble realidad de las cosas; como si ellas tuvieran un ser ante la conciencia y un ser al margen de nuestras representaciones. En esto, sigue a la concepción Berkeleyana de que “ser” es “ser percibido”: la manifestación empírica del ser ante la conciencia es la marca de su existencia” (Mis Notas sobre Hume, Liliana Ponce, http//conversacionesphilosophicas.blogspot.com).

Entonces, para Hume detrás de lo que se aparece no hay nada, ser es pura sensación, pura vivencia, es re-presentación, no admite a la cosa en sí, a un ser oculto tras la sensación, ello sería hacer metafísica. Kant diría lo mismo que Hume en el sentido de que los objetos de experiencia son fenómenos, apariciones y no cosas en sí. Ahora bien qué significa ello.
La palabra fenómeno proviene del griego que significa aparecer, por lo tanto fenómeno es lo que se me aparece, la aparición, los objetos de experiencia son apariciones.
Pero esta apariencia no hay que entenderla en términos negativos, como se ha sostenido para toda la tradición filosófica, apariencia como lo no real, lo que oculta o encubre la esencia que es el verdadero ser.

Solo son objetos de conocimiento aquellos que se me presentan como fenómenos, que pertenecen al orden del “aparecer”, aquellos que pueden ser intuidos. El fenómeno no es una ilusión, ni un engaño, ni algo que oculte el ser o esencia verdadera sino que es una condición de posibilidad. Fenómeno es el objeto indeterminado, porque estamos en la primera instancia que es la intuición empírica (para conformar el objeto se necesita del concepto), que significa objeto perceptible, que me es dado, se me presenta.

Por lo tanto, cuando Kant dice que el conocimiento es sólo de fenómenos, no se refiere a objetos de los cuales no se puede alcanzar su realidad, por el contrario significa que sólo los objetos perceptibles pueden ser conocidos, y los que no ( entes de razón, ideas metafísicas), no podrán ser nunca conocidos “científicamente”.

..”El fenómeno kantiano no es para nada la apariencia. Frecuentemente se lo interpreta como un compromiso apariencia/ser. Eso es no comprender nada, puesto que Kant quiere ir más allá de la apariencia/ser. El fenómeno no es una apariencia que escondería al ser sino el ser en tanto que aparece. El “noúmeno” es el puro pensamiento y no se distingue del fenómeno como apariencia y realidad sino como ser que aparece y ser puramente pensado. El fundamento funda volviendo posible. Vuelve posible sometiendo el ser al conocimiento y esto se manifiesta en la oposición” ( Deleuze, “Kant y el Tiempo”)

El conocimiento, es conocimiento de los fenómenos, sólo hay conocimiento fenomenal. El noúmeno( cosa en sí), es puramente pensado no es objeto de conocimiento.

Entonces el fenómeno en tanto aparición ya no apariencia, es toda la materia sensible que se presenta a la sensibilidad, que me vienen al encuentro, lo dado a la sensibilidad. Y esto es importante destacarlo ya que Kant desplaza la discusión en términos aparición/condiciones de aparición y no queda atrapado en la antigua caracterización esencia/apariencia, o verdad/apariencia. Deleuze dice en “Kant Y EL Tiempo”•:

… “Cuando digo que toda aparición remite a las condiciones del aparecer de la aparición, digo por eso mismo que esas condiciones pertenecen al ser al cual la aparición aparece; en otros términos, el sujeto es constituyente no de la aparición, él no es constituyente de lo que le aparece, pero es constituyente de las condiciones bajo las cuales lo que le aparece, le aparece”.

Ahora bien, ¿Cuáles son las condiciones de posibilidad de toda aparición?.. Kant dirá el Espacio y Tiempo, como formas puras de la sensibilidad
Y se pregunta, ¿Qué son pues espacio y tiempo? ¿Es una percepción sensible que posibilita a su vez las percepciones sensibles? no, porque podría ser cualquier otra percepción, seria arbitrario o subjetivo, entonces la solución que da Kant es que son una percepción pura, esto es a priori, y por lo tanto universal y necesaria, desteñida de toda empíria, son el fundamento que posibilita cualquier percepción empírica, el receptáculo donde cae toda materialidad, son formas impuestas por el sujeto, son su-puestas, funcionan como condición de posibilidad, porque sin ellas no seria posible la experiencia. En Kant la experiencia no esta supuesta como Hume, Kant se atreve a ir mas lejos y preguntarse por la experiencia misma, porque la filosofía es eso justamente, no dar nada por sabido o supuesto. Kant se pregunta: ¿Qué tiene que tener la experiencia para ser posible? ¿Ello significa que hay otra experiencia imposible?…establecerá entonces las “condiciones de posibilidad”, es decir, intuiciones y categorías, sin ello no seria posible experiencia alguna, ¿y qué sería una experiencia imposible?…lo nouménico dirá Kant, la “cosa en sí” y dirá es imposible porque el objeto cae desde el comienzo en las formas del espacio y tiempo. Esta pre-determinado, necesita del darse y ese darse ya tiene la subjetividad espacio-temporal. En Kant, como ya lo advertimos más arriba, de lo que se trata es del dualismo aparecer/condiciones del aparecer, el ser es aparecer.

Vamos a arribar entonces, a definir que son espacio y tiempo y por qué son a priori. Primeramente va a decir Kant, que no son conceptos sino intuiciones, ya que se da de manera inmediata. El concepto reúne una multiplicidad en una unidad pero resulta que el espacio y el tiempo aunque estén fragmentados son uno y la misma cosa, no hay muchos espacios y muchos tiempos, es más de lo mismo. Y ¿cómo sabemos que esa intuición es a priori, es decir independiente de la experiencia y no empírica? ¿Cómo siendo independiente de la experiencia vale para ella, o es posibilidad de la experiencia?..Kant dice bueno quitamos todos los objetos y vemos que lo universal, lo común a todos ellos son el espacio y el tiempo, y que aunque suprimiésemos todas las cosas, más estas intuiciones puras no podrían suprimirse. Veámoslo. Yo observo un objeto y doy cuenta que esta ahí, fuera de mí, en un espacio y en un tiempo, pero este estar fuere de mí supone que yo me encuentro en un lugar distinto de él, yo su-pongo el espacio, no puedo salirme de él y contemplar al objeto desde la nada, porque el espacio es la manera en como me represento las cosas exteriormente, es la forma del sentido externo dice Kant., como tampoco puedo pensarlas sin el tiempo, sin sucesión porque es otra condición necesaria. El tiempo es la forma del sentido interno, de como me percibo a mí mismo y a las cosas, porque cuando percibo algo, no hago más que percibirme a mí mismo percibiendo. El tiempo es condición de los fenómenos, porque es condición del yo. (pero dejemos esto). Por lo tanto, el tiempo es prioritario, hay una superioridad respecto del espacio, porque todo fenómeno se inscribe en espacio y tiempo y todo fenómeno es en la medida en que es para un sujeto y resulta que éste se autopercibe en el tiempo. El tiempo es la condición del yo o el yo es la condición del tiempo, por ello hay una supremacía respecto del espacio, porque es condición de toda percepción tanto externa como interna(mis estados psíquicos, mi autoapercibiemiento), en cambio el espacio sólo será condición de la percepción externa..

Por lo tanto, las cosas en sí mismas quedan organizadas bajo las formas espacio-temporales, las cosas se me presentan en espacio y un tiempo, por lo tanto todo intento de acceso a la cosa en sí misma esta perdida, porque la única condición de la intuición son los fenómenos, los cuales se estructuran espacio-temporalmente. Pero ¿la cosa en tanto fenómeno resulta meramente para mí, es pura sensación o ser percibido?, no, ya que en Kant el fenómeno se estructura o cae bajo las formas (subjetivas) de la intuición pura, a priori, son subjetivas pero no en tanto un mero subjetivismo, sino subjetivas en tanto que son formas del sujeto, por consiguiente universal y así adquieren un estatus objetivo. En Kant, lo que es, no lo decimos ni del ser en sí, como cosa en sí misma, detrás de la vivencia, ni de la vivencia misma o pura como sería en el caso de Hume, es decir, el ser, se concibe como “ ser percibido”, como pura vivencia y en este sentido, la vivencia se vuelve como cosa en sí, se toma a esta vivencia como cosa en sí, como dado sin más, como si la vivencia se sustentara a sí misma. En todo caso el ser en Kant va a ser una construcción, ya que interviene activamente el sujeto, claro que una construcción no desde la nada, ya que dijimos que se necesita del fenómeno, de la aparición, del orden de lo dado; en todo caso lo que determina el sujeto son las condiciones de posibilidad de la aparición pero no el aparecer mismo.


Conclusión

Luego de haber hecho un pequeño recorrido por ambos autores, me gustaría cerrar con una reflexionar o elaborar una conclusión acerca de lo tratado.
Vimos, tanto en Hume como en Kant, la primera instancia gnoseológica y
podemos decir que en punto ambos coinciden pero difieren también.
Kant dice...”Hume me despertó del sueño dogmático”, ese sueño es el racionalismo, es decir, confiar plenamente en el poder de la razón, tomarla como su-puesto sin someterla a una crítica. En este sentido Kant estaría de acuerdo con Hume que hay que explicar el origen de las ideas o conceptos, y que la experiencia, lo que proviene del orden del fenómeno es una instancia fundamental para la construcción del conocimiento científico. La diferencia radica que Hume toma a la impresión, a la vivencia como lo dado sin más, a la manera realista y por lo tanto toma las leyes del pensar al mismo nivel que la experiencia. En consecuencia, no encuentra la solución para formular un conocimiento que sea universal y necesario, que son las condiciones o características de un conocimiento científico. No hay que olvidar que se están buscando las bases firmes para crear un conocimiento científico, es decir no una mera creencia, sino un saber fundamentado.

Kant, al respecto, nos dice que la experiencia no se reduce a la mera impresión, sino que estas son la base para el conocimiento. Las intuiciones sensibles como las llama Kant, están organizadas por las formas puras de la sensibilidad, en este sentido la intuición de alguna manera esta pre-determinada y configurada por el espacio y el tiempo, están ordenadas por estos, no es un mero caos de impresiones a la manera Humeana. Estas impresiones en Hume, se ordenan en un segundo momento por el entendimiento, que las asocia bajo ciertas relaciones constantes, pero no se organizan bajo ninguna forma a priori, no aparece en la tesis de Hume desarrollado ni el espacio ni el tiempo, en todo caso, se da por supuesto que pertenecen a las impresiones mismas, pero en Kant la sensibilidad toma un rol más activo, ya que el tiempo y el espacio las ordena, le da cierta forma, las moldea. Luego en entendimiento las reunirá en una unidad, es decir, bajo un concepto, que reunirá ese cúmulo de intuiciones bajo una categoría del entendimiento.



Bibliografía utilizada:



- Kant, Immanuel2003,”Crítica de la Razón Pura”, Bs. As, Losada

-Hume, David, “Investigaciones sobre el entendimiento Humano”, sección II Y VI, Colección Grupo Editorial Norma

- Lic. Liliana Ponce, 2009, “Mis notas sobre Hume”, Disponibles en formato digital: http://conversacionesphilosophicas.blogspot.com

-Deleuze, Guilles, “Kant y El Tiempo”, edición electrónica

-Clases de Gnoseología por el profesor Gustavo Trifiló

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