17 nov. 2010

Lecturas de Thomas Hobbes

La época de Hobbes se caracteriza por una gran división política la cual confrontaba dos bandos bien definidos:



  • Monárquicos: que defendían la monarquía absoluta aduciendo que la legitimidad de ésta venía directamente de Dios.

  • Parlamentarios: afirmaban que la soberanía debía estar compartida entre el rey y el pueblo.

Hobbes se mantenía en una postura neutra entre ambos bandos ya que si bien afirmaba que la soberanía está en el rey, su poder no provenía de Dios. El pensamiento filosófico de Hobbes se define por enmarcarse dentro del materialismo mecanicista, corriente que dice que sólo existe un "cuerpo" y niega la existencia del alma. También dice que el hombre está regido por las leyes del Universo. En estos dos conceptos su pensamiento es parecido al de Spinoza, sin embargo se diferencia en gran medida de éste al afirmar que el hombre es como una máquina, ya que según Hobbes, el hombre se mueve continuamente para alcanzar sus deseos; este movimiento se clasifica en dos tipos: de acercamiento, el hombre siempre se acerca a las cosas que desea y de alejamiento, el hombre se aleja de las cosas que ponen en peligro su vida. Así dice que la sociedad está siempre en movimiento.

Escribió Leviatán, un manual sobre la naturaleza humana y como se organiza la sociedad. Partiendo de la definición de hombre y de sus características explica la aparición del Derecho y de los distintos tipos de gobierno que son necesarios para la convivencia en la sociedad. El origen del Estado es el pacto que realizan todos los hombres entre sí, subordinándose desde ese momento a un gobernante, el cual procura por el bien de todos los súbditos y de él mismo. De esa forma se conforma la organización social.

CAPITULO V. DE LA RAZON Y LA CIENCIA
RAZON: Cuando uno razona concibe una suma total, por adición de cada una de sus partes, lo cual se hace por medio de las palabras.
En cualquier materia que exista lugar para la conjunción y sustracción de palabras, existe también lugar para la razón, en este sentido razón no es mas que la suma de las consecuencias.
La razón es siempre exacta, sin embrago no constituye la certeza, ya que los hombres toman como razón verdadera las controversias de las pasiones que lo dominan.
El uso y el fin de la razón no son conseguir la verdad de las consecuencias, sino en comenzar y avanzar de una consecuencia a otra.
Cuando un hombre razona pude caer en el error y en lo absurdo, el error es cuando pensamos queque sucederá algo y no sucede, a esto puede estar sujeto todos los hombres hasta los mas prudentes, y cuando se razona con palabras y se expresa sin sentido se cae en lo absurdo.

Causas de lo absurdo:

Una de las primeras causas tiene que ver con la falta de método, esto es cuando no se comienza estableciendo el significado de los nombres
Otra es cuando lo absurdo viene de la mala significación de los nombres utilizados.
Otra es el uso de metáforas, en lugar de las palabras correctas.
Y una de las últimas causas es usar nombres que no significan nada, que se toman y se aprenden rutinariamente.
Quienes evitan todas estas causas, es posible que no caiga en lo absurdo.

En conclusión todos los hombres razonan el mismo modo y bien, cuando tienen buenos principios.


CIENCIA: La ciencia para Hobbes no es innata como el sentido o la memoria, ni es adquirida por la experiencia como la prudencia, la ciencia es alcanzada a través del esfuerzo.
Primero por la adecuada imposición de nombres y luego aplicando un método correcto y razonable, luego se llega a los silogismos, que son las conexiones de estos dos pasos anteriormente dichos, se llega a un conocimiento de todas las consecuencias y a esto los hombres le llaman ciencia. La ciencia es en este sentido el conocimiento de todas las consecuencias y dependencias de un hecho respecto a otro.
Quienes carecen de ciencia se encuentran con su prudencia natural, y esto lleva a formular reglas generales, falsas o absurdas.
Para Hobbes, prudencia es tener mucha experiencia y sapiencia es mucha ciencia, usualmente para designar a las dos cosas nosotros usamos el termino sabiduría, la sapiencia frente a la prudencia es infalible, porque se quedan solo en los libros y no lo llevan a la practica.

Signos de la ciencia:

Algunos son ciertos, cuando uno puede demostrar la verdad de la ciencia de modo evidente a otro, y son inciertos cuando solo algunos acontecimientos responden a lo que habría que probar.

Signos de la prudencia:

Todos los signos de la prudencia son inciertos porque como se trata de la experiencia, observar y recordar todas las circunstancias que suceden en un suceso determinado, es imposible.

CAPITULO XIII. DE LA “CONDICION NATURAL” DEL GENERO HUMANO, EN LO QUE CONCIERNE A SU FELICIDAD Y A SU MISERIA
La Naturaleza ha hecho a los hombres tan iguales en las facultades del cuerpo y del espíritu que, si bien un hombre es, más fuerte de cuerpo o más sagaz de entendimiento que otro, cuando se considera en conjunto, la diferencia entre hombre y hombre no es tan importante que uno pueda aspirar como él. Por lo que respecta a la fuerza corporal, el más débil tiene bastante fuerza para matar al más fuerte, ya sea mediante secretas maquinaciones o confederándose con otro que se halle en el mismo peligro que él se encuentra.

En cuanto a las facultades mentales yo encuentro aun más grande, entre los hombres, que en lo referente a la fuerza. Porque la prudencia no es sino experiencia, cosa que todos los hombres alcanzan por igual, en tiempo iguales, y en aquellas cosas a las cuales se consagran por igual. Lo que acaso puede hacer increíble tal igualdad, no es sino un vano concepto de la propia sabiduría. Tal es, la naturaleza de los hombres que si bien reconocen que otros son mas sagaces, mas elocuentes o mas cultos, difícilmente llegan a creer que haya muchos tan sabios como ellos mismos, ya que cada uno ve su propio talento ala mano, y el de los demás hombres a distancia.

De la igualdad procede la desconfianza. De esta igualdad en cuanto a la capacidad se deriva la igualdad de esperanza respecto a la consecución de nuestros fines. Esta es la causa de que si dos hombres desean la misma cosa, y en modo alguno pueden disfrutarla ambos, se vuelven enemigos, y en el camino que conduce al fin, tratan de aniquilarse o sojuzgarse uno a otro.

De la desconfianza, a la guerra. Dada esta situación de desconfianza mutua, ningún procedimiento tan razonable existe para que un hombre se proteja a sí mismo, como la anticipación, es decir, dominar por el medio de la fuerza o por la astucia a todos los hombres que pueda, hasta que ningún otro poder sea capaz de amenazarle. Esto no es otra cosa que sino lo que requiere su propia conservación, y es permitido.


Se hallan en la naturaleza del hombre tres causas principales de discordia. Primero la competencia; segunda, la desconfianza; por último, la gloria.


La primera causa impulsa a los hombres a atacarse para lograr un beneficio; la segunda para lograr seguridad; la tercera, para ganar reputación. La primera hace uso de la violencia para convertirse en dueña de las personas; la segunda, para defenderlos; la tercera, recurre a la fuerza por motivos insignificantes, como una palabra, una sonrisa, una opinión distinta, como cualquier signo de subestimación, ya sea directamente en sus personas o de modo indirecto en su descendencia.

Fuera del estado civil hay siempre guerra de cada uno contra todos. Durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que los atemorice a todos, se hallan en la condición o estado que se denomina guerra; una guerra tal que es la de todos contra todos. En una situación semejante no existe oportunidad para la industria, no hay cultivo de la tierra, ni navegación, ni conocimiento de la faz de la tierra, ni arte, ni letras, ni sociedad, y existe continuo temor y peligro de muerte violenta; y la vida del hombre es solitaria, pobre, tosca, embrutecida y breve.
En semejante guerra nada es injusto. En esta guerra de todos contra todos, se da una consecuencia: que nada puede ser injusto. Donde no hay poder común, la ley no existe; donde no hay ley, no hay justicia. En la guerra, la fuerza y el fraude son las dos virtudes. Es natural que en dicha condición no existan propiedad ni dominio. .
Si bien el hombre tiene una cierta posibilidad de superar ese estado, es en parte por sus pasiones, en parte por su razón. Las pasiones que inclinan a los hombres a la paz son el temor a la muerte, el deseo de las cosas que son necesarias para una vida confortable, y la esperanza de obtenerlas por medio del trabajo. En cambio, La razón sugiere adecuadas normas de paz, a las que en hombre puede acceder a mutuo consenso. Estas normas son las que se llaman leyes de la naturaleza.
Aunque nunca existió un tiempo en que los hombres particulares se hallaran en una situación de guerra de uno contra otro, en todas la épocas , los reyes y personas revestidas con autoridad soberana , celosos de su independencia , se hallan en estado de continua enemistad , los ojos fijos los unos en los otros, con sus fuertes guarniciones y cañones en guardia en las fronteras de sus reinos , todo lo cual implica una actitud. de guerra . Pero como a la vez defienden también la industria de sus súbditos, no resulta de esto aquella miseria que acompaña a la libertad de los hombres particulares

Capitulo XIV . Las leyes de naturaleza y de los contratos
Hobbes separa dos etapas: una es una situación de barbarie, una situación de guerra de todos contra todos y la otra es una situación en donde hay un estado creado y sostenido por el derecho, un estado para iniciar y reformar su estructura.
Los hombres quieren y desean los bienes y privilegios del prójimo, esto seria la necesidad del hombre pues su naturaleza es estar en guerra los unos con otros y por otro lado, la razón hace pensar que sin seguridad los bienes y privilegios deseados no tienen sentido porque no se pueden disfrutar. La razón entonces sugiere normas adecuadas de paz a las cuales puedan llegar los hombres por muto consenso. Estas normas se llaman leyes de naturaleza. Van a servir para que el hombre salga del estado de guerra.

Primera ley: cada hombre debe esforzarse por conseguir la paz, mientras que tenga la esperanza de lograrla, y cuando no pueda obtenerla debe buscarla y utilizarla todas las ventajas posibles de guerra. Es decir buscar la paz y seguir defendiéndola por todos los medios posibles.

Segunda ley: El hombre debe acceder a renuncia a este derecho de todas las cosas y a satisfacer con la misma libertad, con respecto a los demás, frente al mismo. En efecto, mientras uno mantenga su derecho de hacer cuanto le agrade, los hombres se encuentran en situación de guerra. Y si los demás no quieren renunciar a ese derecho como el, no existe razón para que nadie despoje de dicha atribución, por que esto mas bien que disponerse a la paz, seria ofrecerse como presa (ningún hombre esta obligado).

Renunciar a un derecho es despojarse a si mismo de la libertad de impedir a otro beneficiarse de su propio derecho, pues aquel que renuncia o deja pasar su derecho, no da a otro hombre un derecho que no tuviera previamente, porque no hay nada a los cual no tuviera todo hombre derecho por naturaleza.

Un derecho es abandonado por renuncia a el, o por transferencia a otro. Por renuncia, cuando no le importe a quien recaiga el beneficio. Por transferencia, cuando su intención es que el beneficio recaiga en alguna otra persona o personas determinadas. Y de un hombre que en alguna de estas maneras haya abandonado o entregado su derecho se dice entonces que esta obligado o sujeto a no impedir a aquello a lo que se concede o abandona dicho derecho a que se beneficien de el. Y que debiera y es su deber no dejar sin valor este acto propio voluntario y que tal impedimento es injusticia y perjuicio, por haber sido el derecho anteriormente renunciado o transferido.

Contrato: la transferencia mutua de un derecho es lo que los hombres llaman contrato. Uno de los contratantes puede entregar por su parte la cosa contratada, y dejar que el otro cumpla con la suya en algún tiempo posterior determinado, confiando en el, y entonces el contrato se llama pacto o convenio, o ambas partes pueden contratar para cumplir mas adelante y en tales casos el cumplimiento de aquel que, gozando de confianza, tiene que cumplir en el futuro, se llama promesa y la falta de un cumplimiento (si es voluntaria) se llama violación de fe. Cuando la transferencia de un derecho no es mutua, sino que una de las partes transfiere con la esperanza de ganas por ellos amistad o servicio de otro o de sus amigos, o compasión, esto no es un contrato, sino un obsequio, gracias.
Decimos que quien cumple primero un contrato merece lo que ha de recibir en virtud del cumplimiento del contrato.
Los pactos estipulados por temor, en la condición de mera naturaleza son obligatorios.

Capítulo XVII: Del estado.

De las causas, generación y definición de una república.

La causa final, fin o designio de los hombres (que naturalmen­te aman la libertad y el dominio sobre los demás) al introducir esta restricción sobre sí mismos (en la que los vemos vivir for­mando Estados) es el cuidado de su propia conservación y, por añadidura, el logro de una vida más armónica; es decir, el deseo de abandonar esa miserable condición de guerra. Los hombres introducen entre ellos la restricción de la vida en repúblicas para cuidar de su propia preservación y conseguir una vida más dichosa, esto supone pasar de la situación de guerra anterior (vinculada con las pasiones naturales de los hombres) relacionada a la ausencia de poder visible que infunda temor o castigo a las leyes de la naturaleza (justicia, equidad, modestia, misericordia… es decir, no hacer a otros lo que no quisiéramos que nos hicieran a nosotros).Estas leyes de la naturaleza son contrarias a las pasiones naturales del hombre.

El hombre tiene necesidad de que exista un poder lo suficientemente constituido y grande para procurarse la seguridad y protegerse frente a los demás hombres. Esta seguridad no se consigue agrupándose en grupos pequeños o en grandes grupos, ya que o bien pueden ser débiles o desorganizados frente a la presencia de un enemigo mayor o, en ausencia de éste, pueden incluso hacerse la guerra entre ellos por sus intereses particulares.

Hobbes afirma que existe en la naturaleza ejemplos de comunidades animales que viven en organización y paz, señala por ejemplo a las hormigas y las abejas y cómo Aristóteles las citaba dentro de lo que él consideraba “comunidades políticas”. Él afirma que muchos pueden preguntarse por qué el hombre parece incapaz de hacer esto, y ante ello responde que en primer lugar los hombres están continuamente en competencia de honor y dignidad (algo inexistente en esas criaturas), de esa manera surge entre los hombres la envidia, el odio y finalmente la guerra. En segundo lugar menciona que en estas criaturas existe identidad entre el bien común y el bien privado, (de esta manera se asegura el cumplimiento de las satisfacciones personales y las necesidades comunales) pero en los hombres no sucede así. En tercer lugar, afirma que la falta de raciocinio en estas criaturas les impide ver o pensar en cualquier clase de defecto...

Leyla Rajoy, Carla Raichuni, Natalia Tourón, Johanna Vega

Maquiavelo y Hobbes: El pensamiento político moderno.

por Damián Scaff, Cristian Ocampo y Araceli Sabransky

El Contrato Social

Antes de que existiera el Estado, el hombre vivía inmerso en el estado de naturaleza. El estado de naturaleza es un estado de violencia continua, los hombres no tienen nada que ponga freno a sus ambiciones. En este estado hay dos puntos clave: la ambición y la capacidad de realizar esta ambición. Inés Pousadela comenta que Hobbes distingue tres causantes de conflicto entre las personas, a saber: la competencia, la desconfianza y la gloria; o sea el ansia de beneficio, de seguridad, y de reputación. Por otro lado las capacidades para realizar estas ambiciones son similares en todos los hombres por lo que no hay uno que se imponga a los demás por un tiempo prolongado. Por eso es que la lucha se hace perpetua. No puede mantenerse ninguna creación, ni se puede desarrollar el arte o la ciencia: se vive en constante guerra. Los hombres ambicionan lo mismo y su ambición no tiene límites y, por otro lado, se enfrentan a otros hombres con la misma capacidad que ellos. En estas condiciones nadie tiene la vida asegurada, debido a que hasta el más débil tiene la capacidad de matar al más fuerte, además de la imposibilidad de vivir cómodamente produciendo más perjuicio que beneficio. Hobbes afirma que en el estado de naturaleza “la vida del hombre es solitaria, pobre, tosca, embrutecida y breve”. La solución que encuentran los hombres es la de crear un pacto social de compromiso mutuo, pero al ser tan egoístas, ellos mismo terminarían incumpliendo el contrato volviendo al estado de naturaleza. Para evitar que esto suceda lo contrayentes eligen a una persona que garantice el cumplimiento del contrato, al que le otorgan todo sus derechos. Este garante es el soberano, que además de tener en su poder los derechos de los contrayentes, tiene la potestad de generar leyes sin estar atado a estas, instando a hacerlas cumplir mediante la amenaza del castigo. Pero en contrapartida, tiene la responsabilidad de velar por la seguridad y la paz de sus súbditos, y su poder se legitima en la medida en que pueda cumplir con su tarea. El soberano se hace cargo entonces del Estado simbolizado en la figura del Leviatán. Pousadela afirma que la única forma en que se puede generar el contrato social es que la consecuencia se transforme en causa, es decir, que si la única forma de hacer un contrato respetándolo es mediante el monarca, no puede constituirse contrato alguno anterior a él. Dicho en otras palabras: transfiere una acción posible mediante la intervención del Estado a un momento anterior a la formación del mismo. Por esto el estado de naturaleza es metafórico: es el recuerdo de lo que puede pasar si no se respeta el contrato. Cuando esto sucede surge un monstruo más terrible que el Leviatán: surge la guerra civil.
La importancia de Hobbes como pensador moderno radica en que intenta legitimar el poder del soberano sin recurrir a al concepto de “derecho divino”, sino que busca una explicación mediante la observación. Además representa la concepción del Estado no solo como propiedad (del monarca) sino como institución para el bien común, pensamiento que caracteriza la visión moderna del Estado.

Diferencias y similitudes entre Maquiavelo y Hobbes

Tanto Maquiavelo como Hobbes parten de la misma idea de que el carácter humano es en esencia egoísta y que el Estado surge de la incapacidad del individuo para defenderse por sí mismo. Al mismo tiempo los dos insisten en la forma en que el Estado debe ejercer la violencia monopólica para conservar el orden. Ambos autores tienen una visión moderna de la política, no como la de la mejor manera en la que se debe gobernar, sino en la justificación de por qué debe existir el estado, en el caso de Hobbes, o como debe manejarse el poder del Estado por parte de sus dirigentes. Las diferencias radican en que Maquiavelo es totalmente práctico y describe cómo se debe gobernar, es decir, da consejos prácticos al príncipe; mientras que Hobbes justifica de manera teórica la existencia del estado. Esta es una diferencia importante ya que para Maquiavelo el Estado es un fin en sí mismo, mientras que para Hobbes no.

De la justicia en tanto estado

Hallamos en la naturaleza del hombre tres causas principales de discordia:
Competencia: es la causa que impulsa a los hombres a atacarse para lograr un beneficio. Esta hace uso de la violencia para convertirse en dueña de las personas, mujeres, niños y ganados de otros hombres
Desconfianza: para lograr la seguridad. Para defenderse
Gloria: para ganar reputación. Recurre a la fuerza por motivos insignificantes como una palabra, una sonrisa, una opinión distinta.

Con todo ello es manifiesto que durante el tiempo que los hombres viven sin un poder común que los atemorice a todos, se halla en la condición que denomina guerra; una guerra tal es la de todos contra todos. Por consiguiente, todo aquello que es consustancial a un tiempo de guerra, es natural también, en el tiempo en que los hombres viven sin otra seguridad que la de su propia fuerza y su propia invención puede proporcionarles.
En una situación semejante no existe lugar para la industria, ya que su fruto es incierto; por consiguiente: no hay cultivo ni conocimientos y la vida del hombre es solitaria pobre, tosca, embrutecida y breve.

En esta guerra de todos contra todos, se da una consecuencia: que nada puede ser injusto. Las nociones de derecho de igualdad, de justicia e injusticia están fuera de lugar. Donde no hay poder común, la ley no existe; donde no hay ley, no hay justicia. En la guerra la fuerza y el fraude son las dos virtudes cardinales. Es natural también que no exista propiedad ni dominio, ni distinción entre tuyo y mío; solo pertenece a cada uno lo que puede tomar, y solo si puedo conservarlo.
No puede haber seguridad para nadie de existir durante todo el tiempo que ordinariamente la Naturaleza permite vivir a los hombres.

El estado no es un cuerpo natural sino artificial: no es una espontánea producción de la Naturaleza; sino una histórica producción colectiva de los humanos cuyo arte imita. Esta obra racional que es la más excelsa de la naturaleza: el hombre. En efecto, gracias al arte se crea ese gran Leviatán que llamamos Republica o Estado que no es sino un hombre artificial cuya protección y defensa fue instituido y en el cual la soberanía es un arma artificial que da vida y movimiento al cuerpo entero.

El estado de naturaleza es la pura definición nominalista de un movimiento colectivo físicamente observable y experimentable: la violencia universal de la guerra Civil. El estado explota en la guerra universal que es toda Revolución: caótica explosión colectiva de violencia física de las pasiones humanas, regresando a su desnudo estado naturaleza.

Quien quiera ordene y establezca un régimen, como primer fundador del Estado debe necesariamente tener poder soberano sobre el pueblo que se alcanzara por un camino
Fuerza natural: cuando los hombres se ponen de acuerdo entre ellos mismos someterse a un hombre, o asamblea de hombres voluntariamente, confiando en ser protegidos por alguien frente a todos los de más.
El pueblo se somete por miedo y el estado debe asegurarle la protección necesaria para asegurar su vida frente a la violencia.
La libertad es la ausencia de impedimentos que puedan arrebatar a un hombre su poder en tanto el derecho natural que cada hombre tiene de usar su propio poder para preservar su vida.

La ley de naturaleza le prohíbe al humano hacer encontrar de su propio bien para preservar su vida y la de los demás. El derecho consiste en la libertad de hacer o no hacer, mientras que la ley determine y ata a uno de los dos, con lo que la ley y el derecho definen en tanto como la obligación y la libertad, que en una y la misma materia son incompatibles (Hobbes, Leviatán).

Bibliografía consultada:

Mauricio Schuttenberg, "Maquiavelo y Hobbes: continuidades y rupturas en el pensamiento político"







Esta presentación fue realizada por Andrea Ibarra