29 oct. 2010

Spinoza. Etica demostrada según el orden geométrico

Sobre Spinoza, Baruch; “Ética demostrada según el orden geométrico”
Ed. Alianza, S.A, Madrid, 1987
Parte primera. “De Dios”

por Virginia Fernandez

La amplia heterogeneidad de seres del universo, siempre se dijo, desde Aristóteles, debe ser explicada por sus causas. El conocimiento de los principios determinantes y rectores del mundo, no se adquiere por la experiencia sensible, sino que mediante el puro proceder de la mente, según sus propias leyes, según el modo geométrico; según Spinoza.
Spinoza toma como modelo el proceder deductivo y a priori de las matemáticas basándose en la suposición de que “el orden y conexión de las ideas es el mismo que el orden y conexión de las cosas”. El orden causal que rigen los acontecimientos es el mismo que el orden que el entendimiento sigue cuando opera con las ideas. Esto nos evidencia que no existe una pluralidad de causas de los acontecimientos, sino una única causa eficiente de la totalidad, que Spinoza denomina Dios o naturaleza. Existe únicamente una sustancia y solo una, entendiendo por tal: “aquello que es en si y se concibe por sí, esto es, aquello cuyo concepto, para formarse, no precisa del concepto de otra cosa” (definición III).
El concepto de sustancia es una idea innata clara y distinta, no puede ser producida por otra cosa y tiene que ser causa de sí misma (causa sui). Esta sustancia es conocida por su atributo: “entiendo aquello que el entendimiento percibe de una sustancia como constitutivo de la esencia de la misma”. Por tanto, solo hay una única sustancia, poseedora de una infinidad de atributos, de los cuales, nosotros, los hombres, solo conocemos dos: el pensamiento y la extensión. Estos atributos expresan la esencia de la sustancia o Dios o Naturaleza; pertenecen al plano gnoseológico. Todo lo que es, es en Dios; todo es un modo de Dios. “Por Dios entiendo un ser absolutamente infinito, esto es una sustancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita”. La infinitud de Dios implica que no puede haber otras sustancias, todo es en Dios.
Los seres finitos, incluidos los hombres, son modos de Dios, entendiendo por modos “las afecciones de una sustancia. O sea, aquello que es en otra cosa, por medio de la cual es también concebido”. Las mentes finitas son modos de Dios bajo el atributo del pensamiento y los cuerpos finitos son modos de Dios bajo el atributo de la extensión. Fuera de Dios no puede darse ninguna sustancia, siendo este la causa inmanente de todos los seres (modos).
El hombre puede ser considerado como cuerpo (extensión) o como alma (pensamiento), pero ambos son constitutivamente la misma cosa.
Todo está determinado por la necesidad de la naturaleza divina. Los seres finitos surgen necesariamente y los hechos son causales pero no casuales. Dios es la causa primera, la causa inmanente; es la totalidad, es la afirmación y la negación; se hace presente como natura naturata (las cosas) ante el entendimiento. Es el entendimiento la capacidad de representarme las cosas.

4 comentarios:

sophia dijo...

Hola a todos, Virginia muy buen aporte el tuyo.
Spinoza parte, indudablemente, de la influencia de Descartes, pero con la diferencia que, éste había considerado la existencia de tres sustancias: el pensamiento, la extensión y Dios. Spinoza reduce estas tres sustancias a una sola: sustancia divina infinita, que según la perspectiva que se adopte, se identifica bien con Dios o bien con la Naturaleza (ambos términos llegan a ser equivalentes para él, según su célebre expresión Deus sive Natura.
Por tanto para Spinoza no va haber más que una sustancia única.
¿Qué son las demás cosas?
No son sustancias, sino atributos; el atributo es lo que el entendimiento percibe de la sustancia como constituyente de su esencia, hay infinitos atributos pero el intelecto reconoce a dos cogitatio y extensio, pensamiento y extensión
Spinoza nos dice firmemente que…”No puede darse ni concebirse substancia alguna excepto Dios".

Un saludo a todos.Isabel.

Liliana dijo...

Hola, chicas
hice un comentario pero lo borré, porque veo que a partir del comentario, perdí un poco el hilo de la argumentación.
Lo que me parece importante es recalcar que, dada la identificación de "Dios" y "la naturaleza" es necesario, como dice Virginia, distinguir entre "la sustancia", "los modos" y "los atributos", para comprender la especificidad de la ontología de Spinoza.
Y, con respecto a la filiación cartesiana de Spinoza, considero que esto puede prestarse a equívocos, dado que la idea de Dios, a mi modo de entender, no se asemeja a la idea de "sustancia" de la que habla Descartes. Por lo cual, no basta con decir que Spinoza se queda con una sustancia y Descartes afirma la existencia de tres. Creo que Descartes está pensando en otra idea de sustancia cuando distingue entre sustancia pensante y sustancia extensa.
¿A ustedes qué les parece?
Saludos cordiales

sophia dijo...

Si,Liliana, así es, según la teoría de las sustancias de Descartes, la res cogitans, la res infinita y la res extensa se caracterizarían por sus atributos: es decir; el atributo de la res cogitans es el pensamiento, el atributo de la res extensa las cosas corporales, materia y la res infinita Dios
Las sustancias cartesianas son de naturaleza independiente, es decir sus atributos no pueden convertirse unos en otros (no podríamos convertir, por ejemplo, el pensamiento en algo material, o la materia en algo infinito).
Para Spina la sustancia es una:DIOS
_"no hay otra sustancia de infinitos atributos"..._

Carina Quadrilátero dijo...

Georgina dijo…
Hola a todos! Disculpas por mi tardía entrada, es difícil organizarse cuando se es novato en algo tan importante como la maternidad!
En cuanto a mi comentario, me pareció interesante destacar como es tomada la idea de substancia en cuanto a como la toma Descartes y como es abordada por Spinoza.
En descartes, se había dado una clara contradicción, debido a que consideraba que la res cogitans y la res extensa (alma y cuerpo) eran substancias, pero éstas no coinciden con la definición general de substancia que en los “Principios de filosofía” define como aquello que para existir solo tiene necesidad de sí mismo. Entonces, así entendida la substancia solo puede ser la realidad suprema, que es Dios.
Descartes intenta superar esto introduciendo una segunda definición de substancia según la cual las realidades creadas también pueden ser consideradas como substancia “en la medida en que son realidades que para existir, solo necesitan el concurso de Dios”.
Spinoza en cambio, se queda con que solo existe una substancia que es Dios, fundamento primero y supremo, es aquello que no hace referencia a algo distinto de él, por lo tanto es fundamental en sí mismo, causa sui.
En resumen y aclarando: lo que para Descartes eran substancias secundarias (“digamos”), que eran la res cogitans y la res extensa, en Spinoza se convierten en dos de los infinitos atributos de la substancia (Dios), mientras que los pensamientos aislados y las cosas extensas individuales, al igual que todas las demás manifestaciones, se transforman en definiciones de la substancia, un modo.