28 oct. 2010

Lenguaje, Pensamiento y Realidad. Leibniz

Diálogo sobre la conexión entre las cosas y las palabras:

Leibniz establece que la verdad y la falsedad se da en los pensamientos y no en las cosas. La verdad pertenece a las proposiciones o a los pensamientos, pero posibles, de modo que por lo menos sea cierto que si alguien pensara de este modo o del modo contrario, su pensamiento sería verdadero o falso. Por lo tanto, es necesario que exista una causa de que un pensamiento futuro sea verdadero o falso, ¿Dónde se encuentra esa causa?
La causa está en las naturaleza de las cosas. Es necesario que la naturaleza mía, dice Leibniz, y la de las cosas acerca de las cuales pienso, sea una naturaleza tal que cuando procedo según un método legítimo concluya en la proposición pertinente o sea que encuentre la proposición verdadera. Aquí encontramos con una similitud con Descartes, ya que él también plantea un método o mejor dicho un conjunto de reglas, cuya finalidad será el alcance de la verdad.
Por otro lado nos dice Leibniz, en primer lugar, podemos tener pensamientos sin palabras, pero no sin otros signos o caracteres, es decir, si no hubiera caracteres nunca pensaríamos con distinción en algo ni seríamos capaces de razonamiento, en segundo lugar, que los caracteres dependen del arbitrio humano.
Sin embargo, se advierte que si los caracteres pueden aplicarse al razonamiento debe haber en ellos una construcción compleja de conexiones, un orden, que convenga con las cosas si no en las palabras individuales al menos en su conexión y flexión. Este orden, con algunas variaciones, tiene su correspondencia de algún modo en todas las lenguas. Pues aunque los caracteres sean arbitrarios, su empleo y conexión tiene, sin embargo, algo que no es arbitrario, a saber: cierta proposición entre los caracteres y las cosas y en las relaciones entre los diversos caracteres que expresan las mismas cosas. En efecto, esta proposición o relación hace que, aunque empleemos estos u otros caracteres, el resultado siempre sea el mismo, o bien algo equivalente o algo que corresponda proporcionalmente.
Por lo tanto: se puede decir que los caracteres no consisten en lo que tienen de arbitrario sino en lo que es verdadero y no depende de nuestro arbitrio, es decir, en la relación de ellos con las cosas, puesto que ha de producirse tal razonamiento determinado si se emplean tales caracteres, e igualmente si se emplean otros cuya relación conocida con los anteriores sea por cierto diferente pero conservando con ellos la relación resultante de la relación de los caracteres que aparece cuando se los sustituye o se los compara.

Signos y cálculo lógico:

Todo razonamiento humano se lleva a cabo mediante algunos signos o caracteres. En efecto, no sólo las cosas mismas sino incluso las ideas de las cosas no pueden ni deben ser continuamente objeto de observación distinta por parte de la mente. Debido a eso, por razones económicas, se emplean signos en lugar de unas y otras. Por ejemplo, si el aritmético al calcular pensara constantemente en los valores de los guarismos, o sea en los valores de las cifras que escribe, y en la multitud de unidades, jamás pondría término a los cálculos extensos.
Por eso sucede que se han asignado palabras a los contratos, a las figuras y a distintas clases de cosas, y signos a los números en la aritmética, y a las magnitudes en el álgebra, de modo que los descubrimientos realizados mediante la experiencia o el razonamiento, es decir, mediante sus signos, se asocien fielmente en lo sucesivo con los signos de aquellas mismas realidades.
Los signos escritos, trazados o esculpidos se denominan caracteres. Además los signos son tanto más útiles cuanto más expresan el concepto de la cosa significada en forma tal que no sólo pueden servir para representar sino también para el razonamiento.
Aunque las lenguas son sumamente útiles para razonar, están sometidas sin embargo a innumerables equívocos y no pueden cumplir la función de un cálculo, esto es, no pueden revelar los errores de razonamiento a través de la formación y construcción de las palabras, como ocurre con los solecismos y los barbarismos.
Por tanto, todos los pensamientos humanos se resuelven en algunos muy pocos, que con los primitivos. Si a estos pensamientos se les asignan caracteres, a partir de ahí se pueden formar caracteres de las nociones derivadas. De éstas, a su vez siempre se puede demostrar la totalidad de los requisitos, y las nociones primitivas que intervienen, y en suma, las definiciones o valores, y por consiguiente también se pueden demostrar las propiedades a partir de las definiciones.
Si se cumpliera esto, dice Leibniz, cualquiera que empleara caracteres de este tipo al razonar y el escribir, jamás se equivocaría, o él mismo igual que cualquier otro descubriría siempre sus errores mediante las revisiones más fáciles.
Así pues, como en este "Ars characteristica", está contenido el órgano verdadero de la ciencia general de todas las cosas que caen bajo el razonamiento humano. Por lo tanto, será necesario también exponer el arte de emplear del modo más general los signos mediante cierto tipo exacto de cálculo. Siguiendo el ejemplo de las matemáticas, emplearemos para aquellos signos que hay que formar en el futuro, letras del alfabeto o cualquier otro signo arbitrario que permita un progreso adecuado. Y por esta razón aparecerá el orden de las ciencias tratadas en forma característica y el objeto mismo enseñará que la aritmética elemental es anterior y más simple que los elementos del cálculo lógico que se ocupa de la figuras y de los modos.

"Sea A o B u otro signo diferente un carácter".

Llámese "fórmula" al compuesto de numerosos caracteres.
Si cierta fórmula equivale a un carácter de modo tal que los caracteres puedan sustituirse mutuamente, esa fórmula se llamará "valor" del carácter.
El valor primigenio que se le asigna arbitrariamente al carácter y no necesita de prueba en su "significación".
Se dirá que existe "equivalencia" entre caracteres o fórmulas que se pueden sustituir mutuamente sin violar las leyes del cálculo.
Las equivalencias se dan numerosas "relaciones". Las relaciones son a los caracteres y a las fórmulas como la relación existente entre los juicios y los conceptos.
El "cálculo" o sea la "operación" consiste en la producción de relaciones por medio de transformaciones de las fórmulas, realización según ciertas leyes prescritas. Pero cuanto más leyes, o sea, cuanto más condiciones se prescriben al que va a calcular tanto más compleja es el cálculo y también tanto menor y simple aquella característica. Así pues resulta evidente que las formulas, las relaciones y las operaciones se comportan como conceptos, juicios y silogismos.

Juan Pablo Ortega.

2 comentarios:

LUCIA dijo...

Muy buen aporte Juan! Muy claro tu comentario! , solo quisiera resaltar lo siguiente; debemos tener en cuenta que Leibniz “se propondrá buscar el alfabeto de las ciencias”, presentando así una estructura lógica del pensamiento y el lenguaje, tomando al numero como elemento primitivo.
Partirá Leibniz, al igual que Descartes desde los primeros principios (presentando también un conjunto de prescripciones que llevaran al alcance de la verdad), esos primeros principios serán para Leibniz, los caracteres que permitirán la construcción del lenguaje y conformarán el alfabeto (cada ámbito de las ciencias poseerá su alfabeto). Del alfabeto se derivaran las reglas de combinación, que serán de dos tipos de formación y de transformación. Las primeras (las de formación) contendrán en si las de definición y en cuanto a las reglas de transformación encierran en si las de sustitución y derivación, estas reglas serán las que permitirán y garantizaran el avance del conocimiento.
Tengamos en cuenta que debemos entender que la naturaleza estará escrita en clave numérica, y que en la búsqueda de un lenguaje claro se tendrá que dar el siguiente pasaje “de la proposición a la ecuación”.Este pasaje se dará por medio del entendimiento y su operación en el calculo.
En cuanto a la verdad, podemos afirmar que según Leibniz, se dará mediante la conexión de los caracteres siguiendo las reglas. Además debemos remarcar que el filósofo toma al leguaje matemático como transparente y garante de claridad ya que el mismo nos alejara de equívocos.

Lucia.

Liliana dijo...

Felicitaciones a los escritores de filosofía!
Muy buenas las intervenciones de los dos respecto de esta problemática tan compleja como es el "cálculo lógico-matemático" como modus operandi de la ciencia.
Creo que lo que se presenta claramente en estos textos de Leibniz es la relación inmanente entre "pensar" y "hablar", aunque yo diría que ambos términos podrían ser sustituidos por "conocer" y "escribir".
Qué dicen al respecto?