21 nov. 2009

Trabajo Práctico: La crítica de la concepción europea del hombre


Trabajo Práctico elaborado por Nuria Illán y Patricia Beggeres,

1er. año del Profesorado en Historia,
Instituto Superior del Profesorado "Dr. Joaquín V. González"


Hacia finales de los años setenta del siglo XX empieza a consolidarse en algunas universidades occidentales, especialmente en Inglaterra y los Estados Unidos, un nuevo campo de investigación denominado "estudios poscoloniales", justo en el momento en que la posmodernidad, el estructuralismo y la teoría feminista gozaban de gran coyuntura en el mundo intelectual anglosajón. Pues bien, lo que los teóricos poscoloniales empiezan a ver es que la gramática misma de la modernidad se hallaba vinculada esencialmente a las prácticas totalizantes del colonialismo europeo. En este trayecto, intentaremos analizar los componentes de esa gramática y cómo se efectúa la crítica desde una perspectiva latinoamericana.Actividades:
1) A partir de la lectura del texto de Castro Gómez, "Latinoamericanismo, modernidad y globalización", sintetizar los principales ejes de discusión a los que apuntan los "estudios postcoloniales" en el mundo anglosajón y en América Latina.
Según Castro Gómez, las ciencias sociales del siglo XX diseñaron este “objeto” que denominaron “Latinoamérica” con el fin de analizar en él las supuestas limitantes o las ventajas que sus procesos socioculturales imponían en las propuestas de desarrollo. Sin embargo, al objetivar la problemática no hicieron lo mismo con sus propios enfoques. Por lo tanto, estos primeros teóricos del análisis que califican a Latinoamérica de poscolonial, fracasan al poner en evidencia que es la gramática misma del colonialismo la que articula sus discursos y sus prácticas anticolonialistas. Argumentos discursivos elaborados por intelectuales emigrados de las antiguas colonias del imperio británico (indios, asiáticos, egipcios, sudafricanos) en espacios cedidos buenamente por países de larga historia colonialista tales como los Estados Unidos e Inglaterra. En realidad estos estudios no asumen en primera instancia que sus voceros fueron socializados y participan a la vez de dos mundos – el colonialista y el pos-colonialista-.
Para los pos-colonialistas entonces, la dependencia económica, la destrucción de la identidad cultural, el empobrecimiento creciente de la mayoría de la población, la discriminación de las minorías eran fenómenos emergentes,“desviaciones de la modernidad” que podían ser superados a través de las revoluciones populares. Desde el punto vista de una ética de la acción ponían en evidencia la permanencia de los “grandes relatos de la modernidad”, para los cuales las revoluciones populares eran posibles pues representaban la demanda que los ciudadanos debían exigir como derecho ante el incumplimiento de los deberes del estado.

2)
Uno de los ejes sobre los que se estructura el discurso europeo acerca de "lo moderno" es el concepto de "ilustración". A partir de la lectura del texto de Kant, ¿Qué es la Ilustración? señalar:
2.1. qué entiende Kant por "ilustración"
Según Kant, cuando hablamos de “ilustración”, nos referimos al momento en el que el hombre supera la minoría de edad. Dicha minoría se debe a una incapacidad de valernos de nuestro propio entendimiento, no por un defecto en él, sino por una incapacidad propia de sentirnos independientes y de tomar decisiones, es por eso que el autor sostiene que el propio individuo es el culpable de ésta minoría de edad.

2.2. por qué los hombres permanecen en un estado contrario a la "ilustración"
El ser humano, a pesar de estar naturalmente capacitado para llevar a cabo el proceso de ilustración, decide permanecer en la minoría de edad debido a la pereza y a la cobardía.
El individuo no quiere realizar un esfuerzo propio, sabe que posee a su disposición determinados tutores que pensarán por él. Estos mismos tutores son aquellos que le mostraron al individuo los riesgos que lo rodean, éste miedo le impide al hombre realizarse por sí mismo, el individuo no se siente preparado, es momentáneamente incapaz de servirse de su propio entendimiento.
Nos dice Kant que “[…] solo son pocos los que, por esfuerzo del propio espíritu , logran salir de la minoría de edad y andar […]”(KANT, Immanuel. ¿Qué es la ilustración?, en: Filosofía de la Historia. Buenos Aires, Nova, 1986, p. 1 )

2.3. cuál es la relación que establece Kant entre "ilustración", "libertad" y "autonomía".
Para Kant, es inevitable que el individuo se ilustre a sí mismo si se le deja en libertad. La ilustración exige, inevitablemente, la libertad de poder hacer uso público de la propia razón. Sin embargo, el autor señala que dicha libertad encuentra factores que la limitan constantemente, lo cuál impide o restringe la ilustración.
Kant diferencia dos usos de la propia razón: el uso público, en el cuál nos encontramos en libertad y hacemos uso de nuestra propia razón sin restricciones; y el uso privado, el “[…] empleo de la razón que se le permite al hombre dentro de un puesto civil o de una función que se le confía.” (KANT, Immanuel. op. cit. p. 2). En este caso, el hombre más que razonar necesita obedecer.
A pesar de esto, el hombre es un ser autónomo capaz de tomar sus propias decisiones y de poseer pensamientos y opiniones propias, por lo cuál, si bien no puede obrar en contra de las obligaciones que contrae, debe tener la libertad de poder manifestarse.
El autor sostiene que ningún contrato puede privar la ilustración del hombre, esto, “sería un crimen contra la naturaleza humana, cuya destinación originaria consiste, justamente, en ese progresar.” (KANT, Immanuel. op. cit. p. 2)
El hombre, puede dilatar la ilustración durante un determinado período de tiempo pero, bajo ninguna circunstancia puede renunciar a ella ya que esto es un derecho de la humanidad.
Por lo tanto, el hombre necesita indefectiblemente de la libertad para superar la minoría de edad, es decir, para logar su proceso de ilustración y, aunque existan factores que limiten dicha libertad, el hombre como ser docto y autónomo debe poder expresarse y progresar ya que esto es un derecho que adquiere por naturaleza.
3) Según Dussel, el concepto europeo de "modernidad ilustrada" no constituye más que un "mito".

3.1. analizar y explicitar los argumentos según los cuales "Europa" resulta ser una construcción histórica

Enrique Dussel propone 5 puntos por los cuales se puede indicar, desde un propósito teórico, el cambio de significado del concepto de “Europa”, a saber:

1- La mitología europea es hija de fenicios, de semitas. Dice que esta Europa venida del oriente es muy distinta de la Europa “definitiva” (la Moderna). El lugar de esta Europa Moderna era ocupado por lo “bárbaro” – Asia y África-. Lo que será la Europa “moderna” (hacia el norte y el oeste de Grecia) no es la Grecia originaria, está fuera de su horizonte, y es simplemente lo incivilizado, lo no-político, lo no-humano. Con este esquema deja Dussel muy claro que la diacrónica unilineal Grecia-Roma-Europa es un invento ideológico de fines del siglo XVIII.
2- Lo “Occidental” será el imperio romano que habla latín, que contiene al África del norte. Lo “Occidental” se opone a lo “Oriental”, el imperio helenista, que habla griego. En lo “Oriental” está Grecia y el “Asia” y los reinos helenistas hasta los bordes del Indo, y también el Nilo ptolomaico.
3- Constantinopla desde el siglo VII, el imperio romano oriental cristiano, se enfrenta al mundo árabe musulmán creciente. Es importante acá recordar que “lo griego clásico” es tanto cristiano bizantino como árabe musulmán.
4- La Europa latina medieval se enfrenta al mundo árabe-turco. Nuevamente Aristóteles y los clásicos griegos, son considerados más filósofos en manos de los árabes que de los cristianos. Europa se distingue de África por primera vez, y del mundo oriental (principalmente del imperio bizantino, y de los comerciantes del Mediterráneo Oriental, del Medio Oriente). Las cruzadas son el primer intento de la Europa latina de imponerse en el Mediterráneo oriental. Fracasa, y con ello la Europa latina sigue siendo una cultura periférica, secundaria y aislada por el mundo turco y musulmán, que domina geopolíticamente desde Marruecos hasta Egipto, la Mesopotamia, el Imperio Mogol del norte de la India, los reinos mercantiles de Malaka, hasta la isla Mindanao en Filipinas en el siglo XIII. La “universalidad” musulmana es la que llega del Atlántico al Pacífico. La Europa latina es una cultura periférica y nunca ha sido hasta ese momento “centro” de la historia, ni siquiera con el imperio romano (que por su ubicación extremadamente occidental nunca fue centro ni siquiera de la historia del continente euro-afro-asiático)
5- En quinto lugar, en el renacimiento italiano (especialmente después de la caída de Constantinopla en 1453), comienza una fusión novedosa: lo Occidental latino, se une con lo griego Oriental y enfrenta el mundo turco, el que, olvidando el origen helenístico-bizantino del mundo musulmán, permite la siguiente ecuación falsa: Occidental = Helenístico + Romano + Cristiano. Nace así la “ideología” eurocéntrica del romanticismo alemán. Esta secuencia es hoy la tradicional. Nadie piensa que es una “invención” ideológica (que “rapta” a la cultura griega como exclusivamente “europea” y “occidental”) y que pretende que desde la época griega y romana dichas culturas fueron “centro” de la historia mundial. Esta visión es doblemente falsa: en primer lugar, porque no hay fácticamente todavía historia mundial (sino historias de ecúmenes yuxtapuestas y aisladas: la romana, persa, de los reinos hindúes, del Siam, de la China, del mundo mesoamericano o inca en América, etc.). En segundo lugar, porque el lugar geopolítico le impide poder ser “centro” (el Mar Rojo o Antioquía, lugar de término del comercio del Oriente, no son el “centro” sino el límite occidental del mercado euro-afro-asiático).
Tenemos así a la Europa latina del siglo XV, sitiada por el mundo musulmán, periférico y secundario en el extremo occidental del continente euro-afro-asiático.


3.2. cuáles son los dos "conceptos" de modernidad que se pueden reconocer y cómo se anudan al par racionalidad/irracionalidad

Dussel dice que, deberemos oponernos a la opinión hegemónica en cuanto a la interpretación de la Europa moderna (a la “Modernidad”), y no como un tema extraño a la cultura latinoamericana, sino, contra la opinión corriente, como problema fundamental en la definición de la “Identidad latinoamericana”. Por lo tanto propone dos conceptos de “Modernidad”.

1- El primero es eurocéntrico, provinciano, regional. La Modernidad es una emancipación, una “salida” de la inmadurez por un esfuerzo de la razón como proceso crítico, que abre a la humanidad a un nuevo desarrollo del ser humano. Este proceso se cumpliría en Europa, esencialmente en el siglo XVIII. Se sigue una secuencia espacio-temporal: el Renacimiento italiano, la Reforma y la Ilustración alemana y la Revolución francesa, agregando el Parlamento inglés. Denomina Dussel a esta visión “eurocéntrica” porque indica como punto de partida de la “Modernidad” fenómenos intra-europeos, y el desarrollo posterior no necesita más que Europa para explicar el proceso.
2- La segunda visión de la “Modernidad”, en un sentido mundial, consistiría en definir como determinación fundamental del mundo moderno el hecho de ser (sus Estados, ejércitos, economía, filosofía, etc.) “centro” de la Historia Mundial. Es decir, nunca hubo empíricamente Historia Mundial hasta el 1492 (como fecha de iniciación del despliegue del “Sistema-mundo”). Anteriormente a esta fecha los imperios o sistemas culturales coexistían entre sí. Sólo con la expansión portuguesa desde el siglo XV, que llega al Extremo Oriente en el siglo XVI, y con el descubrimiento de América hispánica, todo el planeta se torna el “lugar” de “una sola” Historia Mundial.
España, como primera nación “moderna” abre la primera etapa “Moderna”: el mercantilismo mundial. Las minas de plata de Potosí y Zacatecas (descubiertas en 1545-1546) permiten acumular riqueza monetaria suficiente para vencer a los turcos en Lepanto veinticinco años después de dicho hallazgo (1571). El Atlántico suplanta al Mediterráneo. Para nosotros, la “centralidad” de la Europa latina en la Historia Mundial es la determinación fundamental de la Modernidad. Las demás determinaciones se van dando en torno a ella (la subjetividad constituyente, la propiedad privada, la libertad del contrato, etc.). Los filósofos del siglo XVII son ya el fruto de un siglo y medio de “Modernidad”: son efecto y no punto de partida.
Agrega Dussel que la segunda etapa de la “Modernidad”, la de la revolución industrial del siglo XVIII y de la Ilustración, profundizan y amplían el horizonte ya comenzado a fines del siglo XV. Inglaterra reemplaza a España como potencia hegemónica hasta el 1945, y tiene el comando de la Europa moderna, de la Historia mundial (en especial desde el surgimiento del Imperialismo en torno a 1870). Esta Europa Moderna, desde 1492, “centro” de la Historia Mundial, constituye, por primera vez en la historia, a todas las otras culturas como su “periferia”.
En la interpretación habitual de la Modernidad se deja de lado a Portugal y España, y con ellos el siglo XVI hispanoamericano, que en opinión unánime de los especialistas nada tiene que ver con la “Modernidad” -sino, quizá, con el fin de la Edad Media-. Y bien, deseamos oponernos, dice Dussel, a estas falsas unanimidades y proponer una completa y distinta conceptualización de la “Modernidad”, con un sentido mundial, lo que nos llevará a una interpretación de la racionalidad moderna diversa de los que piensan “realizarla” (como Habermas) como de los que se oponen a ella (como los “Postmodernos”).
En otro apartado, referido a la racionalidad e irracionalidad o el mito de la Modernidad, Dussel nos dice que, si se entiende que la “modernidad” de Europa será el despliegue de las posibilidades que se abren desde su “centralidad” en la Historia Mundial, y la constitución de todas las otras culturas como su “periferia”, podrá comprenderse el que, aunque toda cultura es etnocéntrica, el etnocentrismo europeo moderno es el único que puede pretender identificarse con la “universalidad-mundialidad”. El “eurocentrismo” de la Modernidad es exactamente el haber confundido la universalidad abstracta con la mundialidad concreta hegemonizada por Europa como “centro”.
Europa moderna, desde 1492, usará la conquista de Latinoamérica (ya que Norteamérica sólo entra en juego en el siglo XVII) como trampolín para sacar una “ventaja comparativa” determinante con respecto a sus antiguas culturas antagónicas (turco-musulmana, etc.). Su superioridad será, en buena parte, fruto de la acumulación de riqueza, experiencia, conocimientos, etc., que acopiará desde la conquista de Latinoamérica.
La Modernidad, como nuevo “paradigma” de vida cotidiana, de comprensión de la historia, de la ciencia, de la religión, surge al final del siglo XV y con el dominio del Atlántico. El siglo XVII es ya fruto del siglo XVI; Holanda, Francia, Inglaterra, son ya desarrollo posterior en el horizonte abierto por Portugal y España. América Latina entra en la Modernidad (mucho antes que Norte América) como la “otra cara” dominada, explotada, encubierta.

3.3. ¿Por qué Dussel habla del "mito de la modernidad?
Seguido al punto anterior, nos dice Dussel que si la Modernidad tiene un núcleo racional ad intra fuerte, como “salida” de la Humanidad de un estado de inmadurez regional, provinciana, no planetaria; dicha Modernidad, por otra parte ad extra, realiza un proceso irracional que se oculta a sus propios ojos. Es decir, por su contenido secundario y negativo mítico, la “Modernidad” es justificación de una praxis irracional de violencia. El mito podría describirse así:

1- La civilización moderna se auto-comprende como más desarrollada, superior (lo que significará sostener sin conciencia una posición ideológicamente eurocéntrica).
2- La superioridad obliga a desarrollar a los más primitivos, rudos, bárbaros, como exigencia moral.
3- El camino de dicho proceso educativo de desarrollo debe ser el seguido por Europa (es, de hecho, un desarrollo unilineal y a la europea, lo que determina, nuevamente sin conciencia alguna, la “falacia desarrollista”).
4- Como el bárbaro se opone al proceso civilizador, la praxis moderna debe ejercer en último caso la violencia si fuera necesario, para destruir los obstáculos de la tal modernización (la guerra justa colonial).
5- Esta dominación produce víctimas (de muy variadas maneras), violencia que es interpretada como un acto inevitable, y con el sentido cuasi-ritual de sacrificio; el héroe civilizador inviste a sus mismas víctimas del carácter de ser holocaustos de un sacrificio salvador (el indio colonizado, el esclavo africano, la mujer, la destrucción ecológica de la tierra, etcétera)
6- Para el moderno, el bárbaro tiene una “culpa” (el oponerse al proceso civilizador) que permite a la “Modernidad” presentarse no sólo como inocente sino como “emancipadora” de esa “culpa” de sus propias víctimas.
7- Por último, y por el carácter “civilizatorio” de la “Modernidad”, se interpretan como inevitables los sufrimientos o sacrificios (los costos) de la “modernización” de los otros pueblos “atrasados” (inmaduros), de las otras razas esclavizables, del otro sexo por débil, etcétera.

Por todo ello, si se pretende la superación de la “Modernidad” será necesario negar la negación del mito de la Modernidad. Para ello, la “otra-cara” negada y victimada de la “Modernidad” debe primeramente descubrirse como “inocente”: es la “víctima inocente” del sacrificio ritual, que al descubrirse como inocente juzga a la “Modernidad” como culpable de la violencia sacrificadora, conquistadora originaria, constitutiva, esencial. Al negar la inocencia de la “Modernidad” y al afirmar la Alteridad de “el Otro”, negado antes como víctima culpable, permite “des-cubrir” por primera vez la “otra-cara” oculta y esencial a la “Modernidad”: el mundo periférico colonial, el indio sacrificado, el negro esclavizado, la mujer oprimida, el niño y la cultura popular alienadas, etc. (las “víctimas” de la “Modernidad”) como víctimas de un acto irracional (como contradicción del ideal racional de la misma Modernidad).

Por último y continuando con su desarrollo del concepto de Trans- Modernidad, nos dice que a partir que la modernidad nace en 1492, su real superación es subsunción de su carácter emancipador racional europeo trascendido como proyecto mundial de liberación de su Alteridad negada: la “Trans-Modernidad” como nuevo proyecto de liberación político, económico, religioso, ecológico, erótico, pedagógico etc.

3.4. Cuál es la propuesta de Dussel respecto a la cuestión de la modernidad europea y el "encubrimiento del otro".

Dussel mas adelante, nos propone que solo se supera la razón emancipadora como “razón liberadora” cuando se descubre el “eurocentrismo” de la razón ilustrada, cuando se define la “falacia desarrollista” del proceso de modernización hegemónico. Esto es posible, aún para la razón de la Ilustración, cuando éticamente se descubre la dignidad del Otro (de la otra cultura, del otro sexo y género, etc.); cuando se declara inocente a las víctimas desde la afirmación de su Alteridad como identidad en la Exterioridad como personas que han sido negadas por la Modernidad. De esta manera, la razón moderna es trascendida (pero no como negación de la razón en cuanto tal, sino de la razón violenta eurocéntrica, desarrollista, hegemónica). Se trata de una “Trans-Modernidad” como proyecto mundial de liberación donde la Alteridad, que era co-esencial de la Modernidad, se realice igualmente. La “realización” de la Modernidad no se efectúa en un pasaje de la potencia de la Modernidad a la actualidad de dicha Modernidad europea. La “realización” sería ahora el pasaje trascendente, donde la Modernidad y su Alteridad negada (las víctimas), se co-realizarán por mutua fecundidad creadora.

4) El texto de Castro Gómez, "Violencia epistémica, Ciencias Sociales y el problema de la invención del otro", avanza en el estudio sobre cómo las ciencias sociales (en cuanto discursos) posibilitan este "desconocimiento" y "sujetamiento" del "otro".

4.1. explicitar cómo se anuda el proyecto de "gubernamentalidad" con el desarrollo de las ciencias sociales

Para comenzar con el análisis del texto de Castro Gómez debemos principalmente entender que, como sostiene el autor, el “proyecto de la modernidad” buscaba intensamente “[…] someter la vida entera al control absoluto del hombre bajo la guía segura del conocimiento.” (CASTRO- GÓMEZ, Santiago. Ciencias sociales, violencia epistémica y el problema de la “invención del otro.” Sala de lectura de la OEI, p. 1)
Nos referimos con esto a una etapa histórica en la que el individuo, mediante el uso de la razón, posee la capacidad de controlar y poner a su servicio todas las leyes inherentes a la naturaleza. En este caso, la naturaleza se presenta como un gran adversario del hombre, es por esto que el Estado funciona como una instancia central capaz de coordinar y llevar a cabo diversos mecanismos a fin de ejercer un control absoluto sobre el mundo natural y social.
La figura del Estado reúne todos los intereses de la sociedad y, para dirigir el comportamiento social y velar por dichos intereses, adquiere el monopolio de la coerción.

Castro Gómez señala que Wallerstein es quien muestra como las ciencias sociales resultan esenciales para llevar a cabo este proceso de organización en el que se busca el control absoluto de la vida humana: “Era necesario generar una plataforma de observación científica sobre el mundo social que se quería gobernar.” (CASTRO- GÓMEZ, Santiago. op. cit. p. 2)
La ciencia social funcionaba de manera correcta en la medida en que fuera utilizada para legitimar las prácticas del Estado, ésta surge por la necesidad de integrar la vida de los hombres al aparato de producción.
“Las ciencias sociales enseñan cuales son las leyes que gobiernan la economía, la sociedad, la política y la historia. El Estado, por su parte, define sus políticas gubernamentales a partir de esta normatividad científicamente legitimada.” (CASTRO- GÓMEZ, Santiago. op. cit. p. 2)
De esta manera se logra la práctica que el autor denomina “invención del otro”.
4.2. de qué manera la construcción de la "ciudadanía" opera como mecanismo de sujetamiento (más que de emancipación) de los individuos

En cuanto a la construcción de la ciudadanía, debemos resaltar el papel fundamental de la gramática de la lengua. Gonzáles Stephan fue quién identificó tres disciplinas que contribuyeron para forjar la ciudadanía de los habitantes latinoamericanos del siglo XVI:
- Las constituciones.
- Los manuales de urbanidad.
- Las gramáticas de la lengua.
El denominador común encontrado es que la legitimidad de todas estas prácticas descansa en la escritura. “[…] el proyecto fundacional de la nación se lleva a cabo mediante la implementación de instituciones legitimadas por la letra […] que reglamentan la conducta de los actores sociales […]” (Castro Gómez, op.cit. p. 3)

La constitución:

La función principal de la constitución es precisamente dar origen a la ciudadanía, crear en ciertos aspectos una identidad nacional homogénea en la que pudiera aplicarse el proyecto moderno de la gubernamentabilidad.
La ciudadanía se limita a aquellas personas que cumplan con una serie de requisitos pautados con anterioridad, la imagen que proyectan estos requisitos corresponden al sujeto que se necesita para el proyecto de la modernidad. Aquellos que no poseen las cualidades establecidas son excluidos por la ley.

Los manuales de urbanidad:
Para inculcar los valores que exige la constitución, el niño debe ser educado mediante comportamientos que deberán ser reglamentados y vigilados. “Los manuales se escribieron para ser `buen ciudadano´; para formar parte de la civitas, del espacio legal en donde habitan los sujetos epistemológicos, morales y estéticos que necesita la modernidad.” (Castro Gómez, op. cit. p. 4)
En estos, se le indicará al ciudadano el comportamiento que debe tomar ante las situaciones de la vida, así va a exigirse el autocontrol y la represión de sus instintos.

Las gramáticas de la lengua:
Para llevar a cabo el proyecto de construcción de la nación, una de los aspectos primordiales era alcanzar la estabilización lingüística, de ésta forma se conseguiría una relación directa entre la lengua y la ciudadanía.
Para que el individuo sea civilizado debe poseer la cultura del “buen decir”, “[…] los individuos no solo debían comportarse correctamente y saber leer y escribir, sino que también adecuar su lenguaje a una serie de normas.” (Castro Gómez, op. cit. p. 5)


El autor concluye señalando que el proceso de la invención de la ciudadanía y de la invención del otro se hallan “genéticamente relacionados” (Castro Gómez, op. cit. p. 5)
Para construir la imagen del hombre moderno en América Latina había que establecer un parámetro contrario, es decir que al buscar al sujeto civilizado debía establecerse en primera instancia la imagen de la barbarie. Es así como el aparato estatal inculcaba los comportamientos y disciplinas que se necesitaban para forjar una ciudadanía, un grupo de individuos “civilizados”, una sociedad homogénea que compartiera sus intereses. El estado sujetaba al individuo mediante estas normas de conducta.



5. Preparar un Informe por escrito sobre cada uno de los ejes trabajados destinado a socializarlo con sus compañeros.
6. Elaborar una Presentación en alguno de los siguientes formatos: presentación en power point, un afiche con un mapa conceptual, un cuadro sinóptico, etc. para la exposición oral








7. Abrir un foro de debate para reflexionar con sus compañeros acerca de esta problemática e invitarlos por correo electrónico a participar


"Castro Gomez sostiene que, como dice Stephan, el Estado utiliza tres prácticas, legitimada por la escritura, para lograr la "invensión del otro". De esta manera el autor nos dice que a través de las constituciones, los manuales de urbanidad y las gramáticas de las lenguas, el Estado moderno "crea al sujeto" que necesita para desarrollar su proyecto homogeneizador.
¿Cómo piensan ustedes que en la actualidad el Estado lleva a cabo esta "invención del otro"? ¿Cuáles son sus métodos?
Nuria y Pato"


Bibliografía:- Castro Gómez, S. "Latinoamericanismo, modernidad, globalización. Prolegómenos a una crítica de la razón post-colonial".
- Kant, Immanuel. ¿Qué es la Ilustración? en Filosofía de la historia, Buenos Aires, Nova, 1986.
- Dussel, Enrique. "Europa, modernidad y eurocentrismo" en Sala de Lectura Biblioteca de CLACSO.
- Castro Gómez, S. "Ciencias sociales, violencia epistémica y el problema de la invención del otro", Sala de Lectura de la OEI.