19 ago. 2009

John Locke, Ensayo sobre el entendimiento humano

Libro IV : acerca del conocimiento y la probabilidad.


Capítulo I

Acerca del conocimiento en general
1- Nuestro conocimiento se refiere sólo a nuestras ideas: la mente no tiene ningún otro objeto inmediato que no sean sus propias ideas.

2- El conocimiento es la percepción del acuerdo o desacuerdo de dos ideas: el conocimiento es la percepción del acuerdo y la conexión, o del desacuerdo y el rechazo entre cualquiera de nuestras ideas.
Pues cuando sabemos que lo blanco no es negro, ¿Qué otra cosa percibimos sino que esas dos ideas no están de acuerdo?

3- Este acuerdo o desacuerdo puede ser de cuatro clases:
1. identidad o diversidad
2. relación
3. coexistencia o conexión necesaria
4. existencia real

4- Identidad o diversidad en las ideas:
El primer acto de la mente, cuando tiene algunos sentimientos o ideas, consiste en percibirlas y en reconocer sus diferencias y que la una no es la otra. Por medio de esto la mente percibe de manera clara e infalible que cada día está de acuerdo consigo misma y que es lo que es, y además que todas las ideas distintas están de acuerdo, es decir que una no es la otra; y esto lo hace sin ningún esfuerzo, trabajo o deducción, a primera vista, por su capacidad natural de percepción y distinción.
5- Relaciones abstractas entre las ideas:
La segunda clase de acuerdo o desacuerdo que la mente percibe en cualquiera de sus ideas se denomina relativo, es la percepción de la relación entre dos ideas cualquiera, de cualquier clase, sean sustancias o modos, o cualquier otras.
6- Coexistencia o conexión necesaria entre las sustancias:
La tercera clase de acuerdo o desacuerdo que se encuentra en nuestras ideas es la coexistencia o no coexistencia en el mismo sujeto; y esto pertenece en particular a las sustancias. ("el oro es fijo").
7- La existencia real.
Actúa en cuanto está de acuerdo con cualquier idea. Dentro de estas cuatro clases de acuerdo o desacuerdo está contenido todo el conocimiento que tenemos o del que somos capaces. Así "el azul no es amarillo", es una falta de identidad. "Dos triángulos que tienen sus bases iguales entre líneas paralelas son iguales", de relación. "El hierro es susceptible de recibir impresiones magnéticas", de coexistencia. "Dios es", de existencia real. Aunque la identidad y la coexistencia no son en verdad relaciones como son formas tan peculiares de acuerdo o desacuerdo de nuestras ideas, deberán ser consideradas como aspectos distintos, y no dentro de las relaciones en general, puesto que son fundamentos diferentes de afirmación y negación.
8- El conocimiento es actual o habitual.
-Hay un conocimiento actual que es la percepción presente que la mente tiene del
acuerdo o desacuerdo de cualquiera de sus ideas, o de la relación que tienen
unas con las otras.
- Se dice que un hombre conoce cualquier proposición, y cuando esa proposición le ha sido presentada antes a sus pensamientos y él percibe, de forma evidente, el acuerdo o desacuerdo de las ideas que ésta consta, y de tal manera queda alojada en su memoria que, siempre que aquella proposición vuelva a dar lugar a la reflexión, él, sin ninguna duda ni vacilación, la tomará en su sentido correcto. Esto es el conocimiento habitual. Se puede afirmar que un hombre conoce todas aquellas verdades que están alojadas en su memoria, mediante una percepción clara y completa anterior, y la mente no tendrá dudas sobre las mismas.
9- El conocimiento habitual es de dos grados:
-1er. grado, se refiere a esas verdades guardadas en la memoria que, cuando se ofrecen a la mente, ella percibe la relación entre aquellas ideas. Y esto ocurre en todas aquellas verdades de las que tenemos un conocimiento intuitivo, en las que las ideas mismas, por una percepción inmediata, descubren el acuerdo existente entre unas y otras.
-2do. grado: aquellas verdades de las que la mente, habiendo sido convencida, sólo retiene el recuerdo de su convicción, no las pruebas. Recuerda, es decir, sabe que tuvo en una ocasión la certidumbre de la verdad de la proposición. La inmutabilidad de las mismas relaciones entre las cosas inmutables es ahora la idea que le muestra que si los tres ángulos de un triángulo eran iguales a dos rectos, siempre lo serán. Y de aquí se deriva la certidumbre de que lo que fue cierto en una ocasión siempre lo será; de que las ideas que una vez estuvieron de acuerdo, siempre lo estarán; y en consecuencia, que lo que alguna vez supo que era verdadero, siempre sabrá que lo es, en el caso de que pueda recordar que una vez lo supo. Este es el fundamento sobre el que las demostraciones particulares de las matemáticas ofrecen un conocimiento general. Dado que la memoria no siempre es tan clara como la percepción presente, y en todos los hombres se llega a perder, esta última entre otras diferencias, muestra que el conocimiento demostrativo es mucho más imperfecto que el intuitivo.

Capítulo II:

Sobre los grados del conocimiento

1. Conocimiento intuitivo (inmediato):
La mente percibe la verdad como el ojo a la luz (“que lo blanco no es negro”), a primera vista a partir de las ideas juntas, por mera intuición, sin la intervención de ninguna otra idea, y esa especie de conocimiento es el más claro y el de mayor certidumbre de que la debilidad humana es capaz. Depende de la intuición que el siguiente grado de conocimiento (demostrativo) se de.
2. Conocimiento demostrativo: (mediato)
La mente percibe el acuerdo o desacuerdo de ideas pero no inmediatamente. En este caso, la mente permanece en ignorancia o, al menos, no va más lejos de una conjetura probable. La razón por la que la mente no siempre puede percibir inmediatamente el acuerdo o desacuerdo de dos ideas es porque esas ideas, respecto a las cuales se inquiera su acuerdo o desacuerdo no pueden ser reunidas por ella para hacerlo patente. Cuando la mente no puede reunir sus ideas por una comparación inmediata se ve obligada mediante la intervención de otras ideas a descubrir el acuerdo o desacuerdo, y a esto es lo que se denomina raciocinar.
3. La demostración depende de pruebas:
Estas ideas intervinientes, que sirven para mostrar el acuerdo de otras dos cualesquiera, reciben el nombre de prueba, y cuando el acuerdo o desacuerdo se percibe de manera clara y llana por medio de ellas, se llama demostración.
4. No es tan fácil como el conocimiento intuitivo:
Aunque este conocimiento, alcanzado por pruebas intervinientes sea cierto, sin embargo no alcanza una evidencia tan clara y luminosa, ni un asentimiento como el conocimiento intuitivo.
5. La conclusión demostrada no se da sin que la duda preceda a la demostración:
INTUICIÓN /DUDA/DEMOSTRACIÓN
6. El conocimiento no es tan claro como intuitivo:
El conocimiento demostrativo no es tan evidente, necesita trabajo y atención, después de una larga sucesión de pruebas no resulta reconocible a primera vista.
7. Cada paso en la demostración del conocimiento requiere una evidencia intuitiva:
Cada paso en el conocimiento demostrativo deriva de un conocimiento intuitivo sobre el acuerdo o desacuerdo que pretende con respecto a la próxima idea intermedia que utiliza como prueba.
8. De aquí provienen los errores “ex praecognitis” y “praeconcessis”:
La necesidad de este conocimiento intuitivo en cada paso del razonamiento demostrativo o científico ha dado ocasión a ese idioma erróneo que dice que todo razonamiento es “praecognitis et praeconcessis”:
9. La demostración no se limita a las ideas de la cantidad matemática:
Que el acuerdo o desacuerdo sea intuitivamente percibido no es un privilegio exclusivo de las ideas de número, extensión y forma, puede ser que la carencia de un buen método y aplicación por nuestra parte y no la falta de evidencia suficiente en las cosas.
10. Por qué se ha pensado que es tan limitada
Porque al comprarse la igualdad o el exceso, los modos de los números han ofrecido con claridad muy perceptible hasta la mínima diferencia.
11. Modos de cualidades no demostrables.
En otras ideas simples cuyos modos y diferencias se forman y se computan por grado y por cantidades, no hacemos una distinción tan diáfana y exacta de sus diferencias como para percibir o encontrar formas de medirlas en su justa igualdad, o en sus diferencias más pequeñas. Porque como esas otras ideas son simples apariencias o sensaciones producidas en nosotros por el tamaño, figura, número y movimiento, sus diferentes grados también depende de la variación de algunas o de todas esas causas, lo cual, no puede ser observada por nosotros, esa variación en las partículas de la materia de las que cada una es demasiado sutil como para ser percibido, resulta imposible tener medida exacta de los diferentes grados de esas ideas simples.
12. Partículas de luz e ideas simples de colores:
Mientras mayor sea el número de partículas de luz reflejadas por un cuerpo.
13. Las cualidades secundarias de las cosas no se descubren por demostración:
La única ayuda que tenemos proviene de los sentidos, esas ideas de colores son tan capaces de demostración como las ideas de número y extensión.
14. El conocimiento sensible de la existencia particular de los seres finitos:
Existen tres grados de conocimientos: intuitivo, demostrativo y sensitivo, éste último tiene que ver con la existencia de objetos externos particulares; por medio de esa percepción y conciencia que tenemos de la entrada actual de ideas a partir de ellos.
15. Aunque las ideas sean claras, no siempre lo es el conocimiento:
Porque nuestro conocimiento consiste en la percepción del acuerdo o desacuerdo de dos ideas cualesquiera, su claridad u oscuridad estará en relación con la claridad u oscuridad de esta percepción, y no con la claridad y oscuridad de las ideas mismas.

Capítulo III
Acerca del alcance del conocimiento humano:
1. Primero: El alcance de nuestro conocimiento no sobrepasa el de nuestras ideas
2. Segundo: No se extiende más allá de la percepción de su acuerdo o desacuerdo (por intuición- comparación inmediata de dos ideas-; por razonamiento-examinando el acuerdo o desacuerdo entre dos ideas mediante la intervención de algunas otras; por sensación-percibiendo la existencia de dos cosas particulares)
3. Tercero: El conocimiento intuitivo no se extiende a todas las relaciones de todas nuestras ideas: porque el acuerdo o desacuerdo en igualdad nunca puede percibirse mediante una comparación inmediata: la diferencia de formas hace a sus partes incapaces de una aplicación exacta inmediata; y por ello se hace necesaria la intervención de algunas cualidades para medirlas, que es la demostración o conocimiento racional.
4. Cuarto: Ni nuestro conocimiento demostrativo puede alcanzar a toda la extensión de nuestras ideas porque entre dos ideas diferentes siempre encontraremos otras intermedias que podamos conectar por medio de un conocimiento intuitivo.
5. Quinto: El conocimiento sensible es más estrecho que los otros dos, porque no va más allá de la existencia de las cosas que están presentes en nuestros sentidos.
6. Sexto: Nuestro conocimiento es, por tanto, más estrecho que nuestras ideas, está limitado por la pobreza o imperfección de las ideas y en la forma que empleamos. El que considere lo difícil que resulta conciliar en nuestros sentidos la sensación con la materia extensa, o la existencia con cualquier cosa que no tenga extensión, estará muy lejos de saber lo que es el alma. Esta cuestión está muy lejos del alcance de nuestro conocimiento.
7. Hasta dónde alcanza nuestro conocimiento: las afirmaciones o negaciones que hacemos sobre las ideas que tenemos pueden reducirse a estas cuatro clases: identidad, coexistencia, relación y existencia real.
8. Primero: nuestro conocimiento de identidad y diversidad en las ideas alcanza hasta donde llegan las ideas mismas.
9. Segundo: respecto a la coexistencia, alcanza muy poco el acuerdo o desacuerdo, el conocimiento tiene un alcance muy corto aunque esto consista en la parte más grande e importante de nuestro conocimiento.
10. La conexión entre la mayor parte de las ideas simples en las sustancias es desconocida.
11. Especialmente en las cualidades secundarias de los cuerpos.
12. Porque no podemos descubrir la conexión necesaria entre las cualidades secundarias y primarias (partes insensibles de los cuerpos).
13. No tenemos ningún conocimiento perfecto de las cualidades primarias.
14. En vano buscamos un conocimiento cierto y universal:
Nuestro conocimiento no alcanza mucho más allá que nuestra experiencia. Es cierto que algunas cualidades primarias tienen una dependencia necesaria y una conexión visible entre sí. Pero únicamente podemos descubrir por intuición o por demostración la coexistencia de muy pocas de las cualidades que se encuentran unidas en las substancias y solamente nos queda la ayuda de nuestros sentidos para que nos hagan conocer las cualidades que contienen.
15. Nuestro conocimiento es mayor de la repugnancia a la coexistencia:
No se puede tener cualidades primarias más que una vez.
16. Nuestro conocimiento de la coexistencia de las potencias en los cuerpos no alcanza sino muy poco, dudo mucho que nuestro conocimiento alcance mucho más que la experiencia, o que podamos llegar a descubrir la mayoría de las potencias, y a tener certeza de que están en un sujeto cualquiera, por medio de la conexión con cualquiera de esas ideas que para nosotros forman su esencia. Porque las potencias pasivas y activas de los cuerpos, y sus formas de operar, consisten en una contextura y en un movimiento de parte que nosotros no podemos llegar a conocer por ningún medio.
17. Nuestro conocimiento sobre las potencias que coexisten en los espíritus es aún más estrecho: De los espíritus no tenemos ninguna idea a excepción de la que podamos sacar de nuestro espíritu.
18. Tercero, no es fácil determinar el alcance de nuestro espíritu con respecto a las relaciones de las ideas abstractas.
19. Dos cosas han hecho pensar que las ideas morales son indemostrables: su dificultad para las representaciones sensibles y su complejidad: Lo que a este respecto ha concedido ventaja a las ideas de cantidad y ha hecho que sean más susceptibles de certeza y de demostración; primero, que éstas pueden ponerse y representarse por signos sensibles que tienen una correspondencia mayor y más cercana con ellas que la de cualquier palabra o sonido. No pueden inducir equívoco: permanecen inmutables, y pueden examinarse con detenimiento, y la demostración puede revisarse sin que se produzca un cambio de idea. Esto no ocurre de la misma manera en las ideas morales: carecemos de signos sensibles que las recuerden, sólo tenemos palabras para expresarlas, las cuales, significan ideas que pueden cambiar en un mismo hombre, y resulta muy raro que no sean distintas en personas diferentes. En segundo lugar, las ideas morales son por lo general más complejas que las de las figuras que normalmente le consideran en las matemáticas. Sus nombres son de una significación incierta, el signo que se necesita emplear para la comunicación de esas ideas y para el pensamiento, no conlleva la misma idea de una manera constante. También, de la complejidad de estas ideas se sigue otro inconveniente: que la mente no puede retener fácilmente esas combinaciones precisas de una manera exacta.
20. Remedios para nuestras dificultades:
Si los hombres trataron los asuntos morales con el mismo método e indiferencia con los que se enfrentan a las verdades matemáticas encontrarían una conexión más estrecha en ellas y que son susceptibles de una demostración.
21. Cuarto, de las tres existencias reales de las que tenemos conocimiento cierto: tenemos un conocimiento intuitivo de nuestra propia existencia y un conocimiento demostrativo de la existencia de Dios; de la existencia de cualquier otra cosa tenemos un conocimiento sensible.
22. Nuestra ignorancia es grande:
Quizás obtengamos luz acerca del estado actual de nuestra mente si nos asomamos un poco al lado oscuro (nuestra ignorancia es mucho más grande que nuestro conocimiento). Causas de nuestra ignorancia:
Carencia de ideas.
Carencia de una conexión descubrible entre las ideas que tenemos.
Carencia en la búsqueda y en el examen de nuestras ideas.
23. Primero, una de las causas de nuestra ignorancia es la carencia de ideas simples que otras criaturas en otras partes del universo pueden tener: Las ideas simples se limitan a aquellas que recibimos de los objetos corporales por sensación, y de las operaciones de nuestra mente en cuanto objetos de reflexión. Nosotros ignoramos qué facultades resultan muy desproporcionadas con respecto a las cosas pero eso no quiere decir que esto dicho exista.
24. La carencia de ideas simples de los hombres resulta porque los objetos están muy remotas.
Segundo, otra causa importante de la ignorancia es el carecer de ideas que somos capaces de tener. La carencia de ideas de la que nos mantiene en la ignorancia de ciertas cosas que no podemos conocer y no conocemos. No podemos conocer las ideas de volumen, forma y movimiento de todos los cuerpos del universo (por su alejamiento)
25. O por su pequeñez.
Como los corpúsculos insensibles de las partes activas de la materia, no podemos ir más allá de asuntos particulares de hecho.
25. De aquí se evidencia: El conocimiento científico (Filosofía útil y experimental en las cosas físicas) no está a nuestro alcance ya que carecemos de unas ideas perfectas y adecuadas de aquellos cuerpos que están muy cerca de nosotros y más bajo nuestro alcance.
26. Mucho menos una ciencia de los espíritus incorpóreos.
No podemos conocer seres sustanciales por falta de conexión descubrible entre aquellas ideas que tenemos. Pues en el momento que esto nos faltó somos incapaces de un conocimiento universal y cierto.
29. Ejemplos: la resurrección de los muertos, el estado futuro de nuestro planeta, etc. El proceder regular de algunas cosas de una manera constante puede hacer que concluyamos que actúan mediante unas leyes que le han sido impuestas, pero que, sin embargo desconocemos.
30. Una tercera causa: la falta de persecución de nuestras ideas: a menudo somos ignorantes porque no perseguimos esas ideas que podemos obtener, y porque no buscamos esas ideas intermedias que podrán mostrarnos los hábitos de acuerdo o desacuerdo. Lo que más ha contribuido a impedir la debida persecución de nuestras ideas es el uso incorrecto de las palabras.
31. Alcance del conocimiento humano por lo que respecta a su universalidad: el conocimiento sigue a las ideas y si las que percibimos son abstractas, nuestro conocimiento es universal. El conocimiento general deberá buscarse en nuestra mente y será tan sólo el examen de nuestras propias ideas, las verdades que pertenecen a las esencias de las cosas.

Capítulo. IV;

Acerca de la realidad del conocimiento

1. Una objeción: si el conocimiento reside en nuestras ideas puede ser irreal o quimérico: las fantasías de los hombres no tienen ninguna importancia; es el conocimiento de una persona sobre el de la otra, es el conocimiento de las cosas lo que se debe valorar y está basado en cómo realmente son las cosas, y no en sueños fantasías.
2. Respuesta: el conocimiento de nuestras ideas termina en ellas y no alcanza más allá.
3. Primero, todas las ideas simples se conforman realmente a las cosas. Las ideas simples son producto de las cosas, no ficciones sino productos naturales que están fuera de nosotros.
4. Segundo, todas las ideas complejas, excepto las ideas de sustancias, son sus propios arquetipos: todas nuestras ideas complejas, a excepción de las sustancias, son arquetipos forjados de la mente y no intentan ser copia de nada, ni referirse a la existencia de ninguna cosa que sirva como original. Son combinaciones de ideas que la mente, por su libre elección, reúne sin considerar que tengan ninguna conexión con la naturaleza.
5. De aquí la realidad del conocimiento matemático (cierto y real) se trata sólo de nuestras ideas.
6. Y del conocimiento moral: es tan capaz de certidumbre como el matemático, nuestras ideas morales lo mismo que las matemáticas, siendo arquetipos de sí mismas, y, por tanto, si ideas adecuadas y completas, todo el acuerdo o desacuerdo que encontraremos en ellas producirá un conocimiento real, al igual que el conocimiento de las figuras matemáticas.
7. La existencia no es un requisito para que el conocimiento abstracto sea real: todos los discursos matemáticos y morales construyen las ideas sin que tengan una estrecha dependencia con las cosas reales.
8. No será menos verdadero o cierto porque las ideas morales son obra nuestra: el conocimiento moral se sitúa en la contemplación de nuestras propias ideas.
9. La confusión de los nombres no altera la certidumbre del conocimiento.
10. Tercero. Nuestras ideas complejas de las sustancias tienen sus arquetipos fuera de nosotros, por lo que el conocimiento resulta escaso: tales son nuestras ideas de las sustancias (colección de ideas simples), que se supone han sido tomadas de la naturaleza.
11. En la medida que nuestras ideas están de acuerdo con esos arquetipos que están fuera de nosotros, en esa misma medida nuestro conocimiento sobre ellos es real: deben haber sido tomadas de cosas que existen o han existido. Cuando se trata de sustancias las ideas deberán ser tomadas de la existencia real de las cosas.
12. En nuestras investigaciones sobre las sustancias debemos tener en cuenta las ideas, y no limitar nuestros pensamientos a los nombres o las especies que se supone han quedado establecidas por esos nombres: no hay que limitar nuestros pensamientos e ideas abstractas a los nombres.
13. Se contesta a la objeción que niega que en un estúpido sea algo intermedio entre un hombre y una bestia: son estúpidos, al igual que estos nombres de hombre y bestia tienen un significado diferente entre sí.
14. ¿Qué será de los estúpidos en el futuro? La inmortalidad superficial supone dar más importancia a lo exterior que a lo interior de las cosas.
15. Monstruos: Un estúpido es un descendiente de padres racionales. Hay que abandonar la noción de especies y esencias.
16. Las palabras y las especies.
Si pudiéramos acostumbrarnos a separar nuestras contemplaciones y razonamientos de las palabras, podríamos remediar el inconveniente dentro de nuestros pensamientos, pero, seguiríamos con la opinión de que las especies y sus esencias son algo más que nuestras ideas abstractas a las que anexamos nombres para que las signifiquen.
18. Recapitulación:
En el momento en que percibimos el acuerdo o desacuerdo de cualquiera de nuestras ideas, existe un conocimiento cierto; y en el momento en que estábamos seguros de que esas ideas se conforman a la realidad de las cosas, tenemos un conocimiento cierto y real.
Trabajo realizado por Andrea Vivier y Melina Higueras

1 comentario:

andrea dijo...

Para Locke no hay ideas innatas. Lo que sí hay son ideas simples y complejas. Las ideas simples constituyen los materiales de todo nuestro conocimiento, son el reflejo de los fenómenos de nuestra mente, el efecto que en nosotros producen las cosas.Las ideas complejas, son las que están formadas por varias ideas simples. En base a lo dicho, aquí el conocimiento es el resultado de la asociación y comparación de los datos de al experiencia, fundado en al percepción de la identidad que permite relacionar las ideas entre sí.