25 de may. de 2009

*¿Qué es la Ilustración? (Resumen I)

TRABAJO PRÁCTICO Nº I
III FILOSOFIA FILOSOFIA MODERNA
PROFESORA:LILIANA PONCE
ALUMNAS:LAURA GUZZO
CARINA CUADRILATERO
MUÑOZ MARCOS ISABEL

BIBLIOGRAFIA UTILIZADA:

*¿Qué es la Ilustración? [Qu’est-ce que les Lumières?] ( 1983 / 1984 ) Michel Foucault

*El vocabulario de Michael Foucault-Castro Edgardo




RESUMEN:

¿Qué es la Ilustración? [Qu’est-ce que les Lumières?] Michel Foucault


Se conoce como "Ilustración" al movimiento filosófico que se originó y desarrolló en Europa (particularmente en Francia) durante el siglo XVIII. Se consideraba que todo lo antiguo se enmarcaba en un ambiente de oscuridad y decrepitud, y que la nueva ideología que llegaba eran las "luces", que iluminaba al mundo. Esta era en parte una visión exagerada, ya que el pensamiento europeo del siglo XVIII no venía de las tinieblas sino de un proceso gradual producto de las transformaciones ocurridas en las sociedades europeas desde muchos siglos atrás.
La Ilustración como uso público de la razón:
En 1784 el periódico alemán Berlinische Monatschrift publicó una respuesta a la pregunta Was ist Aufklärung? (¿Qué es la Ilustración?); y esa respuesta era de Kant. Fue una costumbre de los diarios del siglo XVIII el dejar abiertas preguntas que aún no tenían respuesta.
Para Kant la ilustración es "salir de la minoría de edad". Esta minoría radica en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, dejando de lado la dirección de otro. La divisa de la ilustración es la de tener el valor de servirse del propio entendimiento, de la propia capacidad de pensar.
Según Kant la mayoría de los mortales permanecen en la minoría de edad a causa de la pereza o de la cobardía. Pensar por sí mismos quiere decir, en definitiva, ser libre para expresar nuestros pensamientos, fijar una posición, defender nuestros principios, pero esto exige valentía; para ser autónomos debemos estar dispuestos a pagar un precio por disentir en vez de repetir lo que dice el otro.
El uso público de la razón siempre debe ser libre, y es el único que puede producir la ilustración de los hombres. Nadie está obligado a cumplir una orden o a defender una postura que repugne su conciencia moral. Este es el uso que hacemos en cuanto doctos, es decir en la medida en que nos atrevemos a pensar desde nuestra propia conciencia.
"Kant enuncia que el ciudadano que paga impuestos, el oficial que da la orden, el cura que enseña catecismo, todos ellos deberían estar habilitados para hacer público su razonamiento sobre sus funciones o roles. La estrategia militar, las creencias religiosas, los impuestos, pueden hacerse públicos en las expresiones públicas de los diarios.
Nadie puede impedir este uso público de la razón, aunque al interior de las instituciones predomine el uso privado, por ejemplo, el cura, el soldado, el contribuyente pueden ver restringida su posibilidad de opinar sobre las cuestiones de gobierno institucional dentro del ámbito privado; pero ninguna ley puede prohibir que ellos expongan sus ideas en los medios de comunicación, o en un ámbito público cualquiera.
Por supuesto que Kant advierte los riesgos de poner en marcha este uso público de la razón; quien expone su punto de vista puede ser despedido, excomulgado, multado, excluido. Pero el riesgo es aún mayor cuando los hombres - por temor o cobardía - se privan de ello.
Si la libertad está dada por naturaleza, si los hombres pueden ser libres, entonces deben ser libres. Negar el uso público de la razón, es negar la libertad. Y el alcance de esa prohibición no es individual sino social.
La Ilustración es el paso del lector al autor, es la conversión de la simple interpretación a la producción. Ser autoridad requiere de esta autonomía de la razón, el poder pensar sin tutores. Cada uno de nosotros está arrojado a la aventura de su propia razón, cada uno y todo un pueblo debe construir la razón de su propio proyecto. El proyecto ilustrado es el proyecto de la emancipación, es el de la educación entendida como proyecto emancipatorio.
Ser sujetos ilustrados significa ser sujetos capaces del ejercicio de libre pensamiento, que no quiere decir cualquier pensamiento, sino el de llevar adelante la crítica de las instituciones en términos de examen permanente de las prácticas que ellas generan y los comportamientos que propician.
Nos queda por responder en adelante esta pregunta: ¿es ésta una época de ilustración?.
La Ilustración como interrogación por el presente:
Michel Foucault ofreció dos conferencias, una en 1983 y otra en 1984 (año en que el filósofo francés murió); ambas llevaban el mismo título "¿Qué es la Ilustración?".
En sus últimos años, Foucault dedicó sus investigaciones a la realización de una arqueología de las racionalidades políticas y a la genealogía de las políticas modernas de la razón. Desde ambas perspectivas él se permite pensar la intención que tuvo Kant al responder la pregunta por la ilustración y qué podemos tomar en la actualidad como aporte del filósofo idealista.
Para Foucault el pensamiento filosófico moderno procura reflexionar sobre su propio presente; puede decirse, según él, que esa reflexión ha tomado tres formas principales. Una es que se puede entender el presente como perteneciente a una determinada época, esa época es diferente de otras porque tiene características propias o está separada por ellas a partir de acontecimientos dramáticos. Otra manera de interrogar el presente es tratar de identificar en él signos anunciadores de un próximo acontecimiento, aquí se realiza una hermenéutica histórica. Un tercer modo de analizar el presente es entendiéndolo como un punto de transición hacia la aurora de un mundo nuevo.
Pero Kant no planteó la cuestión filosófica del presente en ninguno de esos términos. Para él, el presente debe emprender la empresa de llevar adelante la relación preexistente entre la voluntad, la autoridad y el uso de la razón.
La humanidad va a hacer uso de su propia razón sin someterse a ninguna autoridad. La crítica tiene, entonces el rol de definir las condiciones en las que el uso de la razón sea legítimo para determinar lo que se puede conocer, lo que hay que hacer y lo que está permitido esperar.
Un uso ilegítimo de la razón es el que se hace mediante la necesidad ilusoria del dogmatismo y la heteronomía (pienso pero tengo que obedecer); un uso legítimo de la razón es el que se define claramente en sus principios y que está garantizado por la autonomía.
La Ilustración no es pues solamente el proceso por el cual los individuos verían garantizada su libertad personal de pensamiento; en ella hay superposición del uso universal, del uso libre y el uso público de la razón.
Haciendo referencia al texto kantiano, Foucault dice: "La reflexión sobre el 'hoy' como diferencia en la historia y como motivo para una tarea filosófica particular me parece que es la novedad de este texto. Y considerándolo así, me parece que se puede reconocer en él un punto de partida: el esbozo de lo que se podría llamar la actitud de la modernidad."
La modernidad no es entendida como período de la historia, sino como una actitud, como un modo de relación con respecto a la actualidad. Algo similar a lo que los griegos entendían como un "ethos". "Por consiguiente, antes que pretender distinguir el 'período moderno' de las épocas 'pre' o 'postmoderna', creo que más valdría indagar cómo la actitud de modernidad, desde que se formó, se encontró en lucha con actitudes de 'contra-modernidad'."
Foucault afirma que hay escapar del "chantaje intelectual o político" de estar a favor o en contra de la modernidad.
La Ilustración es para Foucault un tipo de interrogación filosófica que problematiza nuestra relación con el presente y nuestro modo de ser histórico, así como también la constitución de uno mismo como sujeto autónomo. Ser un ilustrado no es estar ligado a unos elementos de doctrina sino reactivar permanentemente la actitud crítica. Define la ilustración como "...un ethos filosófico que se podría caracterizar como crítica permanente de nuestro ser histórico".
Revolución, Iluminismo. A propósito de la célebre respuesta de Kant a la pregunta ¿Qué es el Iluminismo?, encontramos otro sentido del término “acontecimiento” en los textos de Foucault. Éste tiene que ver con lo que Kant considera un signo “rememorativum, demonstrativum, pronosticum”, es decir, un signo que muestre que las cosas han sido siempre así, que suceden también actualmente así y que sucederán siempre así. Un signo de estas características es el que permite determinar si existe o no un progreso en la historia de la humanidad. Para Kant, el acontecimiento de la Revolución Francesa reúne estas condiciones. Lo que constituye el valor de acontecimiento (de signo rememorativo, demostrativo y pronóstico) no es la Revolución misma, ni su éxito o su fracaso, sino el entusiasmo por la revolución que, según Kant, pone de manifiesto una disposición moral de la humanidad (DE4, 684-685). Foucault extiende estas consideraciones acerca de la Revolución al Iluminismo en general, como acontecimiento que inaugura la modernidad europea. “¿Qué es el Iluminismo?” y “¿qué es la revolución?” son las dos cuestiones que definen la interrogación filosófica kantiana acerca de la actualidad. Si con las Críticas Kant fundó una de las líneas fundamentales de la filosofía moderna –la analítica de la verdad que se pregunta por las condiciones del conocimiento verdadero–, con estas dos preguntas Kant inauguró la otra gran tradición: la ontología del presente, una ontología del presente que se pregunta por la significación filosófica de la actualidad (DE4, 686-687). “No son los restos de la Aufklärung lo que hay que preservar; es la cuestión misma de este acontecimiento y de su sentido histórico (la cuestión de la historicidad del pensamiento universal) lo que es necesario tener presente y conservar en el espíritu como lo que debe ser pensado” .
Por ello, se podría considerar como una filosofía del acontecimiento no sólo la arqueología de los discursos, sino también la ontología del presente en la que el propio Foucault se sitúa, esto es, la genealogía y la ética. Gobierno, verdad…< “Mi problema es saber cómo los hombres se gobiernan (a sí mismos y a los otros) a través de la producción de la verdad (lo repito una vez más, por producción de la verdad no entiendo la producción de enunciados verdaderos, sino el ajuste de dominios donde la práctica de lo verdadero y lo falso puede ser, a la vez, reglada y pertinente). Acontemencializar (événementialiser) los conjuntos singulares de prácticas, para hacerlos aparecer como regímenes diferentes de jurisdicción y veridicción: he aquí, en términos extremadamente bárbaros, lo que quisiera hacer. Ustedes ven que no es ni una historia de los conocimientos, ni un análisis de la racionalidad creciente que domina nuestra sociedad, ni una antropología de las codificaciones que rigen nuestro comportamiento sin que lo sepamos. Yo quisiera, en definitiva, reubicar el régimen de producción de lo verdadero y de lo falso en el corazón del análisis histórico y de la crítica política” > (de El vocabulario de Michael Foucault-Castro Edgardo)
La consecuencia de esto es que la crítica no se ejerce en la búsqueda de estructuras formales que tengan un valor universal, como pretendía Kant; sino a través de una "investigación histórica a través de los acontecimientos que nos condujeron a constituirnos, a reconocernos como sujetos de lo que hacemos, pensamos, decimos".
La tarea que debemos emprender es la de considerar una ontología crítica de nosotros mismos no como una teoría sino como una actitud, como un ethos, una vía filosófica del análisis histórico de los límites.
En Foucault la búsqueda de la verdad en términos de ejercicio de la crítica no es trascendental y no tiene como fin hacer posible una metafísica. Es arqueológica, como él mismo dice, porque trata de rastrear los discursos que articulan lo que pensamos, decimos y hacemos como otros tantos acontecimientos históricos. Verdad, pensamiento y acción son construcciones histórico-sociales.
Las consignas de la modernidad planteadas por Kant al dar respuesta a la pregunta por la Ilustración deben ser "resignificadas", "reescritas" para inscribirlas en el presente histórico. Un presente que no puede autonegarse la posibilidad de poner en marcha un proyecto que tenga como finalidad urgente la libertad, la igualdad y la fraternidad.
No podemos afirmar que hemos llegado a la mayoría de edad, seguramente hoy es tan o más difícil lograrlo que a fines del siglo XVIII. ¿Quién puede dar respuesta al presente en términos de ilustración?. ¿Cómo podemos colectivamente construir un proyecto ilustrado que signifique la posibilidad de decir y pensar algo como sujetos autónomos, es decir, no alienados?.
Los educadores ¿podemos transformarnos en sujetos ilustrados?; Kant nos diría si pueden, entonces, deben ser sujetos ilustrados.
La Ilustración desde esta propuesta es el reconocimiento de la urgencia por pensar el presente como sujetos que pueden y deben ejercitar la crítica, no para llegar al sin sentido del nihilismo, sino para hacer algo por nosotros mismos y por los otros seres humanos, aunque eso no signifique cambiar el mundo sino transformar una parte desde el pequeño horizonte de esperanza que alimentamos en nuestra humana transitoriedad.






5 comentarios:

melina dijo...

Según Hegel, la historia como relato de acontecimientos se conecta con el antes, el después y la simultaneidad. Es en este último punto donde lo simultáneo migra hacia lo actual (para precisar el término utilizado por Foucault). Esta actualidad interroga como acontecimiento, ligando la pertenencia a un presente, el presente que NOS pertenece a NOSOTROS.Según Foucault, Kant al tratar de responder a la pregunta por la Aufklärung o la Revolución, lo que hace es ligarse al acontecer que la actualidad le plantea. Es decir, qué disposición se manifiesta en los actores de "este" tiempo y en "este" lugar del proceso. La actitud moderna se desliga de la historia para relacionerse con lo presente, para servirse a su propio entendimiento sin la tutela del otro...

luciano dijo...

“La Ilustración desde esta propuesta es el reconocimiento de la urgencia por pensar el presente como sujetos que pueden y deben ejercitar la crítica, no para llegar al sin sentido del nihilismo, sino para hacer algo por nosotros mismos y por los otros seres humanos, aunque eso no signifique cambiar el mundo sino transformar una parte desde el pequeño horizonte de esperanza que alimentamos en nuestra humana transitoriedad”.
Me pregunto si la lectura que está haciendo Foucault de Kant no es demasiado marxista. O en todo caso si puede leerse a Kant como un revolucionario. Porque entre transformar y revolucionar hay un paso. Pareciera como si hablara Marx cuando dice que ese “nosotros” – como clase o como ethos de la modernidad- debe hacerse cargo de la historia. Entonces la filosofía es una excelente herramienta que sirve para fundamentar y orientar una praxis, para denunciar los abusos del opresor, para transformar el mundo.
Me pregunto si por crítica Foucault entiende al igual que Marx un medio, mediante el cual logramos superar una situación inconveniente.
“La crítica no se presenta ya como un fin en sí, su Pathos esencial es la indignación, su labor esencial es la denuncia”
La ilustración debe darse sus propias consignas…sapere audere, es decir, sé audaz, ten el valor de transformarte y transformar el mundo… ¿hacer la revolución?
¿No hay una continuación en Marx de este ethos moderno e ilustrado? Ten el valor para servirte de tu propio entendimiento no significa también usar la razón para conocer. Conocer es aquí develar, desenmascarar, al hacerlo estoy realizando una operación de desalineación de mi conciencia. No tengo más velos que me oculten la realidad. Ahora que sé, que veo la miseria, la mentira y la opresión, ¿no debo obrar en la práctica para revertir tales condiciones?

sophia dijo...

“Suelo citar conceptos, frases, textos de Marx, sin sentirme obligado a adjuntarles el insignificante sello de autenticidad que consiste en consignar la cita correspondiente, redactar minuciosamente una nota al pie de pagina y acompañarla de un comentario gracias al cual uno es apreciado como alguien que conoce a Marx y que lo reverencia y termina recibiendo el reconocimiento de las revistas que se dicen marxistas. Yo cito a Marx sin mencionarlo, sin poner comillas, y como no son capaces de reconocer sus textos paso por ser un autor que no lo cita” “¿Acaso un físico necesita citar a Newton o a Einstein cuando hace física?”(magazine litteraire,1975, cita extraída de Marx y foucault /Thomas Lemke- 1 ed.-Buenos Aires, nueva vision, 2006)
Foucault señala que cuando Kant pregunta por la ilustración dirige una flecha al corazón del presente, porque toda su filosofía, al hacer visible el preguntar, hace visible al mismo tiempo el momento del preguntar, la respuesta que da Kant a la pregunta qué es la ilustración es en sí misma de una tremenda actualidad. Se trata de una respuesta dirigida justamente al presente, a las aspiraciones infinitas que inscriben al presente del hombre en su pasado y su futuro, en la trama misma de la historia. Porque si el hombre declina su posibilidad de pensar, su posibilidad de ser libre, se condena a la esclavitud y al vasallaje. La apuesta de Kant consiste entonces en salvar al hombre a partir de la dignidad de su libertad, de la independencia de toda tutela y de la emancipación que se logra por medio de su propio actuar. A todo eso convoca Kant cuando declara la necesidad de atreverse a pensar (sapere aude): atreverse a ser libres.

Juan Pablo dijo...

Kant nos obliga a emanciparnos, es decir, salir de ese estado de niñez(minoría de edad)donde el hombre se encuentra encadenado a las vicisitudes de la cotidianidad.
Que nos quiere decir Kant con salir de la minoría de edad?
Él nos interpela a ser críticos del presente, pero para esto es necesario en primer lugar, reconocer y comprender nuestra propia condición de ser-libre, como establece Sartre: "Mi libertad no es una cualidad sobreagregada o una propiedad de mi naturaleza: es, exactísimamente, la textura de mi ser; y, como en mi ser es cuestión de mi ser, debo necesariamente poseer cierta comprensión de la libertad"(El Ser y la Nada).
Una vez reconocido y cromprendido nuestro ser-libre, se podrá desarrollar aquella capacidad de pensar por sí mismo sin servirse de otros, rompiendo así con las cadenas de la masificación (hombre masa).

Liliana dijo...

Quisiera no decir que me parece fantástico que la lectura del entre-texto de Foucault acerca de la ilustración kantiana dé lugar a múltiples interpretaciones, algunas más literarles que otras, en la medida en que el sapere aude es traducido como transformarse, ser libre, ser auténtico.
Creo que lo que aparece aquí es un debate de interpretaciones, aunque no debemos olvidar que el propio texto de Foucault es otra de las interpretaciones del sentido de los términos "modernidad" o "ilustración".
Nos seguimos leyendo